Argentina Política

“Alentar el pobrismo, conduce a la derrota de la Argentina”

Autodefinido como "realista", Pichetto, ex candidato a vice del macrismo, atacó al gobierno por su alineamiento internacional, la política de seguridad y la "gravitación" de Cristina.

De “mal humor” matutino – lo llamaron a las 8 para un reportaje -, el ex candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio, Miguel Pichetto, dijo que no es “un opositor de bloqueo”. Aclaró que es “exiguo” el plazo de 30 días para encuadrar al gobierno de Alberto Fernández, pero expuso su aversión al kirchnerismo y a lo que consideró “el castigo impositivo a la clase media y productiva” en beneficio de los que recibieron “un vale de comida”, tras cobrar planes sociales y AUH.

Hizo patente su anticlericalismo. De hecho, acusó a la Iglesia de haber fomentado la grieta y, exagerar con “el hambre famélica como bandera”, para convocar luego a una misa de conciliación.

En una entrevista radial con Ernesto Tenembaum, no obstante, definió al gobierno como “clasista” y provocador de tensiones con aliento al “pobrismo”.  Indicó que eso le puede dar resultado “por un tiempo”, pero conduce a “la derrota de la Argentina”.

Repartió pálidas e insinuó algunos aciertos. “Estoy de acuerdo en que hay que evitar el default”, dijo. En tal sentido, señaló que el gobierno le demostró al FMI capacidad de decisión al obtener la Ley de Emergencia, para achicar el déficit fiscal y mostrar voluntad de pago para lograr una reprogramación de la deuda. Claro, mostró su disgusto porqué “se le pega a los sectores medios que siempre cumplen” y se favorece a los sectores más excluidos con “el 70 por ciento del presupuesto”.

Castigó al gobierno por haber dejado a los jubilados “sin fórmula potente” de adecuación de haberes. Reclamó Pichetto un “mayor sinceramiento” y no “disfrazar el ajuste”.

Se pronunció despectivamente sobre la ministra de Seguridad, Sabina Frederic (en eso coincidió, sin decirlo, con Sergio Berni, titular de ese área en la provincia de Buenos Aires): “Presenta una arista muy mala y peligrosa esta señora antropóloga, para combatir el flagelo de la delincuencia organizada y el narcotráfico.  Tiene una visión ideológica progresista que convierte en muy débil al país”.

En su relato, denostó la cercanía con “el oscuro mundo bolivariano”, a pesar de que describió al canciller Felipe Solá, como “pragmático”. En tal sentido, destacó la gravitación del kirchnerismo, que permite que “Evo Morales haga política alegremente aquí a meses de la elección en Bolivia” y no desaprueba “la dictadura atroz” de Venezuela.

Por el contrario, alentó el acercamiento con el Mercosur, el Brasil de Jair Bolsonaro y Estados Unidos. “En algún momento – se ilusionó – predominará el realismo, con un alineamiento claro. Vincularse con Nicaragua, Cuba y Venezuela, principal socio de Irán, es estar en el peor lugar y no reporta nada”.

“No hay tercera posición”, sostuvo puesto a elegir entre el bloque de Venezuela-Cuba-Nicaragua y Brasil-Estados Unidos.

“Quédate en Cuba”, expresó que le diría a Evo Morales. “Nunca lo hubiese recibido. En Bolivia no hubo un golpe de Estado”, agregó, Y volvió a desmenuzar su descontento con inmigrantes senegaleses, “que practican la venta ilegal en Once, y paraguayos, peruanos, bolivianos y venezolanos, pobres de extrema pobreza, que llegan en forma clandestina al Gran Buenos Aires, unos 300 mil al año”.

Rechazó el mote de xenófobo. “Generosos, sí; estúpidos, no”, manifestó al afirmar que la Argentina practica el ajuste social de los países limítrofes sin recibir nada a cambio. Indicó que los extranjeros deberían ser recibidos para trabajar en la Patgonia o en el norte argentino.

Pichetto pide a Alberto alineamiento con Brasil y EE.UU.

En algún momento molesto, aseguró que sus opiniones son reflexivas y razonables y que Fernández está transitando “sin plan, esta primera etapa”, concentrado en resolver aspectos internos, que incluyen “subas injustificadas del 3 por ciento en las retenciones agropecuarias, mientras que (Axel) Kicillof, pone un 75 por ciento de aumento en el impuesto inmobiliario”.

Le pidió al gobierno “mayor equilibrio” y no venir “con el discurso de la distribución” de la riqueza. Reconoció las complejidades económicas de la Nación y las provincias y la necesidad de acordar con el Fondo, pero sin provocar “un impacto demoledor a la clase media, con aumentos por encima de la inflación”.

“No tengo visión opositora, soy razonable”, se encrespó. “Hay algunos lineamientos correctos, pero no se puede resolver todo corporativamente con empresarios y trabajadores”.

Pichetto, muy particular, confesó que “tomarse vacaciones me hace mal a la cabeza”, No ocultó su molestia “por la gravitación” de la vicepresidente, Cristina Kirchner, sobre todo en materia internacional.

Saltó cuando se le recordó su militancia de más de 30 años en el peronismo. “No tuve nada que ver con el gobierno de (Mauricio) Macri, fui un opositor democrático, y ya alejado del kirchnerismo, hice un acuerdo electoral para aportar a la gobernabilidad”.

“Siempre – enfatizó – trabajé junto con los gobernadores, que ahora ven como toda la plata va para la provincia de Buenos Aires”.

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