Internacional

El día después del coronavirus

La pandemia es un punto de inflexión. A todos tomó por sorpresa. Ganadores y perdedores. El presidente Fernández y el papa Francisco, abogaron por el fin del capitalismo salvaje.

“No lo sé”. Si un prestigioso economista, como el turco Daron Acemoglu, respondió de esa manera cuando se le preguntó sobre el posible escenario global después del paso del coronavirus, qué más podría agregar Humanidad sin sonar irresponsable y jactancioso.

Empezar, primero, por reproducir el redondeo que hace de esa frase desalentadora: “Habrá una reacción violenta contra la globalización. Después de todo, si el mundo estuviera menos globalizado o si la globalización estuviera menos desregulada, el virus quizá no se hubiera esparcido tan rápido desde China al resto del mundo”.

En una entrevista con La Nación, Acemoglu destacó el valor de la coordinación de políticas, pues quedaron al desnudo las falencias en el área de la salud pública. Observó, en tal sentido, “cómo la carrera por encontrar la vacuna y los antivirales, está recibiendo un impulso enorme gracias a la colaboración internacional”.

Tras reconocer que la reacción de China ante la pandemia “ilustra lo mejor y lo peor de sus instituciones”, lamentó que Estados Unidos no haya estado a la altura de las tradiciones tecnocráticas y se haya debilitado.

Frente a un tiempo “inimaginable”, el gobierno y la población argentina vienen reaccionando con viento a favor, a pesar de no ser lo mismo vivir en una casa de clase media o en una villa de emergencia: sólo hay que ver 10 minutos de televisión y comprobar lo que sucede en España, Italia o Nueva York, para meter violín en bolsa o mejor, en cualquier tipo de vivienda o barriadas precarias, donde se hace muy difícil controlar con rigurosidad el aislamiento.

El presidente Alberto Fernández, auto definido como socialdemócrata reformista (“algo que no les gustará mucho a los peronistas”, admitió risueño), aceptó también estar frente a una dimensión desconocida:  algo está muriendo y lo nuevo no empieza por nacer, recitó un dirigente a Gramsci. Se apoyó en lo que viene sosteniendo, desde que es jefe de la Iglesia Católica, con más de mil millones de adherentes y/o fieles, el papa Francisco, precursor de la defensa de “la casa común” y objetor del “capitalismo salvaje”.

¿El futuro viene con ojos rasgados? Tampoco se sabe, aunque se insinúa. Sea o no Donald Trump ratificado como Presidente en noviembre, Estados Unidos atraviesa por una situación desastrosa, Europa está groggy, mientras se fortalecen países orientales como China y Rusia.

Editorales de importantes diarios norteamericanos aceptaron que el mercado no lo podrá abarcar todo y que tanto el Estado como la solidaridad social irán tomando un papel creciente.

Francisco, en su misa pascual de hoy, lamentó que haya potencias que sigan armando ejércitos para defensa e invasiones y descuiden tomar previsiones para atender la salud, la educación y la cultura.

El pico del coronavirus aún no llegó a muchas regiones

Sin embargo, la lucha por el conocimiento y el control mundial no pasan desapercibidos. Un empresario de primer nivel comentó a Humanidad: “Si EE.UU. venía llevando una ventaja de 3 a 1 a China, ahora lo  hace de 1 a 0,5”.

Ahora están todos despistados, con un modelo para armar, como sugirió Julio Cortázar en uno de sus libros.

Alberto, quien asumió la difícil tenida con un singular y medido tutelaje, advirtió que no hay lugar para los personalismos, “el albertismo”, en su caso, sino para un peronismo “fuerte, democrático y republicano que gane elecciones”.

Entrevistado por Perfil, la noche del viernes antes de ofrecer la rueda de prensa en la que anunció la prolongación de la “cuarentena administrada”, apostó por “un Plan Marshall” para “encender la economía nacional”. Le otorgó un rol preponderante al Estado en la construcción de “un país más igualitario”. Apostó a la ciencia, la tecnología y la capacitación del capital humano.

Después subrayar que “prefiere tener un 10 % por ciento más de pobres y no 100 mil muertos en la Argentina”, Alberto aplicó su impronta ante el “no lo sé” del economista turco: “Muerto el comunismo, el capitalismo no tiene discusión. Lo que estamos discutiendo es cómo debe ser el capitalismo… llegó a su fin el capitalismo especulativo y financiero”.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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