Los y las jóvenes soñamos e idealizamos sin límites. En mi opinión, se da así por el poco tiempo de contacto con la realidad. Pero que esto no sirva como argumento para decir que «la juventud vive en una nube de pedo». No, todo lo contrario.
Los jóvenes vivimos en el mismo mundo que los adultos, solamente que con otra cantidad de experiencias y datos de vida acumulados. «Más sabe el diablo por viejo que por diablo», dice el dicho. Bueno, algo así debe haber.
Pensemos en eso que tanto nos motiva y nos constituye como seres particulares y llenos de riqueza individual: nuestros deseos. Cuando se es joven o adolescente, en caso de tener un alto estima, se piensa más allá.
LEER MÁS
La buena compañía
¿Qué significa estar «bien acompañado»?¿De qué manera puede definirnos la gente que nos rodea?
Me recuerdo a mi mismo, con 16 años, diciéndole a mi abuelo: «yo no voy a repartir ningún curriculum». ¿Cómo siguió la historia dos años después? En una fotocopiadora del barrio haciendo diez copias de mi CV y agradeciéndole a los guardias de seguridad de canales de televisión y radios, quienes me prometían que «mañana se lo pasaban a recursos humanos».
Hay muchos aspectos de la vida que pueden desilusionarnos, así como también entusiasmarnos.
¿Qué somos los jóvenes si no entusiasmo, expectativa y ansiedad? Tendremos tiempo para chocarnos con la realidad. El objetivo, a mi parecer, es que ese choque sea lo menos duro posible, por el bien de nuestra salud. Sin embargo, según me consta, nunca, por más que se tenga 70 años, se deja de tener entusiasmo, expectativa, y un poquito de ansiedad.


0 comments on “Expectativa versus realidad”