Literatura Sociedad

Penélope, la otra cara de la guerra de Troya

En días de encierro, saludable es apelar a la buena lectura. Liliana Machicote, comenta la novela corta "Penélope y las doce criadas". Complemento irónico de La Odisea, de Homero.

Por Liliana Machicote

Estos días, como heroína de cuento, llegó a mi rescate nada menos que Margaret Atwood y su versión “Penelopiada” o su título en castellano “Penélope y las doce criadas”. La historia es aquí contada por Penélope, quien ya no se encuentra en este mundo y relata su vida desde que conoció a Odiseo hasta su regreso cuando él mata, con la ayuda de su hijo Telémaco, no sólo a los pretendientes de su mujer, quienes no ansiaban su belleza, (que aparentemente no tenía) ni su inteligencia notable (cualidad por la cual si se destacaba), sino que buscaban apropiarse de sus bienes, reino y buen vivir.

Es más, como ella misma destaca, mientras la pretendían y Penélope trataba de engañarlos con el famoso tejido que realizaba de día y destejía de noche, iban haciendo uso y abuso de las pertenencias que había en Itaca. Unos verdaderos parásitos, Tal fue la furia de Odiseo que, aleatoriamente, o no, asesinó también a doce criadas que habían formado parte de la vida de Penélope durante todos los años de su ausencia.

Para saber la verdad de un hecho hay que oír todas las versiones. Pues bien, esto es lo que Atwood tuvo muy presente cuando se lanzó a escribir esta irónica y desmitificadora novela corta. Habiendo entonces buscado y rebuscado muchas fuentes (como la escritora se encarga de explicar en el prólogo). –así es como “Penélope y las doce criadas” comienza de una manera realmente curiosa. Con la sufrida y frustrada esposa de Odiseo contándonos su vida, obra y milagros, en pleno siglo XXI y desde el mismísimo Reino de los Muertos. Así, nos enteramos por su propia boca de ciertas cosas que Homero no mencionó.

Penélope (su sombra) nos confiesa a los lectores las poco románticas razones que llevaron a que fuera entregada a Odiseo, rey de un islote, un hombre grosero pero encantador. Un caradura bastante poco agraciado que resulta ser un seductor nato que termina conquistándola.

Una maravillosa vuelta de rosca que no nos priva de curiosas anécdotas en las que relata la difícil relación con su hijo Telémaco, ejercer de ama de casa, administrar y gobernar el barrio (“el reino”, para escribir con propiedad), mientras se burlaban y era incluida en sabrosos chismes acerca de la pobrecilla abandonada mientras su marido se divertía con diosas varias o, también, cómo la astuta Penélope aprovechaba disfrutando de diversos escarceos con algunos de sus pretendientes.

Margaret Atwood: la verdad tiene diversos puntos de vista

No pude menos que disfrutar de su relato acerca de cómo fue criar sola al complicado Telémaco, la compleja relación con sus suegros (su suegra particularmente), la permanente competencia con Euriclea, la fiel niñera de Ulises, y sobre todo, el profundo desprecio que tenía por su prima, Helena de Troya, a quien consideraba culpable de todos los males.

Todo ello, relatado con nuestro actual léxico, lo que hace que sea una lectura mucho más entretenida; por ejemplo cuando habla de Helena: “A ella le gusta aparecer con uno de esos atuendos troyanos, demasiados recargados para mi gusto, pero chacun à son gôut.”; o: “Era injusto: yo no era célebre por haber hecha nada malo, mucho menos en el terreno sexual, mientras que ella (Helena) tenía muy mala reputación”; y sobre el poderoso Menelao, Penélope directamente se refiere a él como “Menelao, el cornudo”.

El resultado de esta obra de Margaret Atwood es el nuevo enfoque que da vida a personajes que estaban olvidados y nos demuestra cómo la verdad tiene diversos puntos de vista. La otra cara de la guerra de Troya, un aspecto desconocido de la abnegada esposa, un relato deslumbrante sobre una muy atrevida interpretación de un antiguo misterio.

Margaret Atwood proporciona una lectura no contra la Odisea, sino distinta de esa misma Odisea. Tal vez, complementaria. De ahí el título. Si Odisea es la historia de Odiseo, Penelopíada es la de Penélope (traducido al castellano con el título de “Penélope y las doce criadas”). Una visión que, en las manos de Atwood, se revela como una historia nueva, irónica, ágil, divertida y trascendente.

0 comments on “Penélope, la otra cara de la guerra de Troya

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s