Política Sociedad

Graciana-Lilita, en el espejo de odiadores seriales, según Laura

Una periodista, un juez federal y un ministro de Seguridad, ahondaron en la complejidad de los enfrentamientos entre argentinos, a los que parece no hacerles asco el coronavirus.

Especialistas predican justicia, transparencia y celeridad en su aplicación. Para que no ocurra lo que hoy: apenas el 1 % de los casos de corrupción tiene condena. Una cosa son los hechos y otra el deber ser. El filósofo Spinoza procuraba diligentemente no reírse de las acciones humanas, ni llorarlas, ni abominar de ellas, sino comprenderlas.

La introducción viene a cuento porque en tiempo de derechos fundamentales consagrados en el papel e ignorados en la práctica, Humanidad tomó nota de algunas situaciones. Hay buenos panelistas para debatir, pocos para ordenar y dirigir la nave a buen puerto.

En La Nación, diario tradicional de la Argentina, Laura Di Marco provocó con un título: La “odiadora” preferida de Cristina. En la nota con sesgados fundamentos culpa a la asesora jurídica Graciana Peñafort, la misma que defendió la ley de medios ante la Corte durante el kirchnerismo, aunque se extinguió con la caída del cristinismo redivivo.

Es llamativa la conclusión: “Salvando las distancias – dice la periodista que se ufanó de haber frecuentado 20 años al presidente Alberto Fernández -, algunos ven en Graciana un aire de familia con otra abogada polémica del lado de la grieta (ella, Laura, se pone por encima): una de verba filosa, también intelectualmente formada y que ganó fama por su incorrección política”.

“Aunque ambas son fumadoras obstinadas, las dos tomaron distancia, aunque por distintas razones, de la fumata de paz propiciada por Fernández. ¿Será Graciana – plantea – la nueva Lilita Carrió del mundo ultra-K”.

Dijo la verdad Di Marco al señalar que que Alberto admitió el error de haber anunciado la intervención y expropiación de Vicentin, por no prever la reacción popular contra avasallamiento contra la propiedad privada. Falso avasallamiento, según interpretó anoche Vilma Ibarra, secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, a Luis Novaresio. La funcionaria defendió además el inminente proyecto de impuesto a la riqueza que se tratará en el parlamento, posiblemente desde la semana próxima. Y también avisó que habrá protección al aborto para “evitar muertes evitables”. El Frente de Todos es una coalición de gobierno y así funciona, creyó necesario recalcar Ibarra. Alberto tiene la lapicera y Cristina es muy importante, fue su sintesis.

Spinoza: decimos que algo es bueno porque lo deseamos

Otra demostración palpable de que los argentinos funcionan por normas consuetudinaria un tanto anárquica, la dio ayer el titular de la Cámara de Casación Penal, Mariano Borinsky. Le explicó a Diego Sehinkman, con el Código Penal nonato en la mano (su “biblia, su evangelio”, bromeó el psicólogo) que no hay justicia independiente y efectiva por falta de instrumentos. No se puede hacer una reforma desde 1921, y menos en tiempos de COVID-19. Pasaron cosas en un siglo y se mantiene el precepto: el vivo, vive del zonzo y el zonzo de su trabajo. Claro, el desempleo acecha y el aparato productivo está trabado.

“La peor injusticia, es la justicia tardía”, aceptó Borinsky. “No es un problema de un partido político, es un espejo de nuestros valores fundamentales”.

También Humanidad, informó que el singular ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, aceptó que “de hecho” la cuarentena estricta se terminó por “la presión social”. Rechazando los procedimientos “coercitivos”, indicó que los ciudadanos además de la sanidad física amenazada por el virus, atienden a la vida social, a su psicología y a esenciales aspectos monetarios que, por ejemplo, pueden llevar a delinquir para comer a gente sin antecedentes penales.

Se podrían seguirse enumerando anécdotas-espejos de por qué para unos el vaso está medio lleno y para otros medio vacío. Fragmentado en dos. Quizá no en partes iguales, pero con la suficiente densidad para bloquear uno al otro. Otra vez Spinoza: No queremos algo porque sea bueno, sino al revés, decimos que algo es bueno porque lo deseamos.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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