Reflexión

El camino de la excelencia

Crecer y madurar hacen que uno vaya por la senda correcta en la que es posible ver los defectos propios. Sin embargo, por mas edad y experiencia que se tenga no se deja de padecer.

Son varias las cosas que definen a nuestra especie. En esta ocasión voy a destacar al sufrimiento, las equivocaciones y la violencia. Conviven, por supuesto, con la comprensión, la ternura y la alegría que somos capaces de experimentar, según nuestras circunstancias emocionales y/o materiales. Siendo posible pasar por sentimientos tan opuestos entre sí, ¿cómo puede lograrse la excelencia siendo humano/a?

Podemos sufrir por la realidad (no tenemos dinero para alimentarnos, perdimos a un ser querido, un rayo cayó sobre nuestra casa), y por el simple hecho de existir, ya que a veces el vacío existencial llena demasiado nuestro espacio.

Pensemos en el momento del parto natural en el que una mujer puja para que una nueva vida nazca de su vientre. Sabiendo que no debe ser nada relajante sacar a un bebé de una panza, propongo esta imagen no por la importancia del hecho en sí, sino para recordarnos que las sensaciones de dolor nos acompañan desde muy temprano, e incluso antes de que naciéramos. ¿Acaso nuestra madre fue feliz durante todo su embarazo, o durante su infancia o adolescencia? El sufrimiento de nuestros predecesores en la Tierra da fe de lo mal que la podemos pasar, seamos quien seamos.

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Respecto a las equivocaciones, se vuelve inevitable no ligarlas a “lo que está bien” y “lo que está mal”. Los significados del bien y el mal variarán según a qué sociedad le preguntemos o del tipo de cultura a la que pertenezca la fuente. Sin entrar en este terreno, podemos hablar de equivocaciones cuando hacemos algo – consciente o inconscientemente que finalmente tendrá un resultado negativo.

“Si cometes una equivocación y no la corriges, a eso se le llama un error”

Confucio

Por último: Somos seres violentos. Lastimar se encuentra en nuestra naturaleza. Controlar y adiestrar aquella furia pareciera ser una de las claves de la buena vida. Sin embargo, esto muchas veces no sucede y se generan confrontaciones que derivan en conflictos, generalmente temporales. La guerra entre países o entre hermanos son posibles ejemplificaciones.

Encuentros y desencuentros, pelea y reconciliación

En resumen: el sufrimiento, las equivocaciones y la violencia están latentes a cualquier edad, así como la satisfacción personal, el dar y recibir amor, y el estar en paz con la Vida.

Nuestros pasos cambian de caminos y firmeza así como varía la posición de nuestro planeta en el Universo. Frente a esta variabilidad, la excelencia se convierte en el constante reperfilamiento de nuestros actos para sufrir menos que antes, lograr un aprendizaje al equivocarnos, y controlar nuestra ira.

Pocas cosas, entre ellas la muerte, pueden impedirnos revernos y reeducarnos. La humanidad tiene muchas cosas sobre sí misma y sus alrededores que aún no conoce, pero ¿quién dice que hace falta saberlo todo? Con conocernos a nosotros ya es bastante. ¿Por qué somos lo que somos? ¿Estamos conformes con ello? ¿Qué nos gustaría hacer y ser ahora?

Escritor y estudiante. Fundó Humanidad el 2016 a sus 15 años de edad.

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