Economía Política

El gobierno tratará de “tranquilizar” en 2021, sin “ir al choque”

Cada vez más cómodo en su rol de articulador, el ministro Guzmán fijó una hoja de ruta económica en La Pampa: aliento a las exportaciones, creación de empleo y regulación estatal.

Si Néstor Kirchner en 2003 tenía el cometido de lograr un país normal – juzgue el lector si se alcanzó ese estado, pandemia al margen -, quien fuera su jefe de gabinete y ejerce hoy ejerce la presidencia, Alberto Fernández, se planteó otro: ordenar y tranquilizar la economía, según verbalizó ayer en La Pampa el ministro Martín Guzmán.

En tono académico, dando relevancia al Congreso que tiene sentada en el Senado a la vicepresidenta Cristina Kirchner, el hincha de el lobo, trazó una hoja de ruta como si no existiesen un enfrentamiento destructivo interno que alcanza rasgos paroxísticos. Véase, por caso, lo que sucede en Formosa. Cualquiera diría que los argentinos – el escritor Juan José Sebreli, para colmo, marcó su distanciamiento social como porteño refractario al interior de tez oscura -, han perdido algunas tuercas del cerebro.

En su exposición en la Universidad Nacional de la provincia que gobierna el peronista Sergio Ziliotto, Guzmán dio algunas pautas de su trabajo:

1-Ante los despegues y caídas a los que nos tiene acostumbrada la convivencia desde 1890 (podría haberse remontado más atrás), no hay una tendencia definida: la volatibilidad, la falta de previsibilidad y confianza en la moneda nacional es una constante. El ahorro en moneda extranjera – dólar, por excelencia -, genera dependencia y desalienta la inversión, reconoció.

Guzmán (y de Pedro) llevaron alivio al gobernador Ziliotto, de La Pampa

2-Tras describir el proceso recesivo abierto por la gestión de Mauricio Macri en 2018, con ayuda del FMI, dijo estar planificando no para el día a día, el mes a mes, sino para un trecho más largo, en principio hasta diciembre de 2023.

3-Hay que bajar la inflación (la última medición anual fue del 36, 1%, dentro de los parámetros pautados) y resolver problemas estructurales, sin frenar y arrancar, en un ejercicio pernicioso: genera tensiones cambiarias y pujas distributivas. Fenómenos estos que – a su juicio -, destruyen el virtuosismo para exportar, agrava el déficit fiscal (en los {últimos 4 meses hubo un equilibrio positivo, se jactó), mientras el Estado con sus regulaciones trata de insuflar energía al mercado interno.

Buen alumno (además del Nobel Joseph Stiglitz, del papa Francisco), Guzmán explicó como construye un puente para avanzar despejando el paga Dios insostenible que le dejaron al actual Gobierno, que se está desatando pies y manos para fomentar la ciencia, el conocimiento, la educción, la salud, la obra pública y la vivienda.

“La orden es no ir al choque”, recitó por instrucción de Alberto. Mencionó el entendimiento con los acreedores privados y agregó que se avanza, – piano, piano -, con las negociaciones con el FMI, con la aquiescencia de Kristalina Georgieva y, al parecer, de las nuevas autoridades norteamericanas (un punto de referencia es la nueva secretaria del Tesoro, Janet Yellen).

Recordó Guzmán que así como entraban fáciles los capitales en 2018, de la misma manera se iban. La bicicleta estaba lubricada. Es lo que él quiere evitar, andando paso a paso. No de golpe y porrazo.

Delineó un programa plurianual para 2021, en forma responsable y con diálogo. Sea en el Congreso, con acuerdos de precios y con la participación del consejo agro industrial, si es que la mesa de enlace mantiene su intransigencia.

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“Debe crecer el salario y la demanda agregada”, expuso, con reglas de juego a nivel federal, fortaleciendo al sector privado, pero sin quitarle peso al Estado.

Recitó: “La línea es de diálogo, consenso, acuerdos amplios, fuertes, robustos y colectivos”.

Guzmán festejó como positivo el aumento de los commodities, sin dejar de aclarar que no se alentarán ganancias desmesuradas para algunos pocos, con precios regresivos que perjudican al sector mayoritario de la población.

Se ató a la premisa de Alberto que, cuando se notó que la pandemia corría como un caballo desbocado, sentenció: “primero, la salud”, para lo cual abrió aún más las compuertas para la emisión monetaria.

En el tema impositivo, señaló que se quiere terminar de colocar “parche tras parche” y que no se debe dejar de contemplar que “hay un nivel de informalidad bastante alto”.

“No solo hay que exportar más – alentó – sino generar divisas. Producir más en la Argentina en lugar de importar…el Estado tiene mucho que hacer en todos los sectores transables…a través del entendimiento”.

Avisó que YPF tendrá un rol estratégico y que “cualquier acuerdo con el Fondo, cuando estemos a punto, pasará antes por el Congreso. El Gobierno dialogará y conducirá en forma constructiva”.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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