Reflexión

Nada dura para siempre, ni los buenos chistes

El sentido del humor era un sello que distinguía a Nun, fallecido hoy. La nota con Humanidad terminó con risas. El filósofo Feinmann, recrea en el libro "El flaco", la personalidad hilarante del gran profesor.

Ya Humanidad dio cuenta de la última entrevista, el martes, con el pensador José “Pepe” Nun y de su muerte repentina, ocurrida hoy. Da la casualidad que una pregunta surgió a raíz de un relato hecho por el filósofo José Pablo Feinmann en el libro “El Flaco”, en el que éste cuenta la faceta desfachatada del politólogo durante una misión a la Venezuela de Hugo Chávez, integrando una comitiva como intelectual independiente. En ese viaje (que tuvo lugar en 2004 luego de que se bajara el retrato del dictador Jorge Videla del Colegio Militar de la Nación) fueron, entre otros, además de Néstor y Cristina Kirchner, Rafael Bielsa, Miguel Bonasso (estos dos enemigos acérrimos en el presente), Felipe Solá, Alicia Castro y Ramón Puerta.

He aquí una transcripción de lo escrito por Feinnmann:

… Y Pepe – que debe tener un título de cada universidad de este mundo, o algo menos, pero sólo algo -, dice que va a contar un chiste. Viene un montón de gente a la mesa. Pepe cuenta con un auditorio ansioso, hambriento. El chiste es así. Un capataz llama a su patrón, alojado en el Hotel City de Bueno Aires, por negocios ganaderiles.

-¿Hola, patrón?

-Diga, don Braulio.

-Se murió el lorito, patrón.

-Que pena, don Braulio. Pero vea, hombre, yo ando muy ocupado por acá. Haga lo que usted quiera.

-Pero, ¿usted lo recuerda bien al lorito?

-Sí, don Braulio. Y me duele mucho su noticia. Bué, ¿algo más?

-El lorito murió quemado.

-¿Quemado? ¿Y por qué quemado?

-Por la caballeriza.

-¿Qué pasó en la caballeriza, don Braulio?

-Se incendió toda, patrón. Algunos caballos se salvaron. Pero pocos y no los mejores.

-Pero, ¿qué me está diciendo hombre? ¿Y por qué mierda se incendió la caballeriza?

-Ay, patrón, porque se incendió la casa.

-¿Y por qué mierda se incendió la casa?

-Por las velas, patrón.

-¿Qué velas?

-Las del velorio de su esposa.

.¿Qué? ¿Murió mi mujer?

-Sí, patrón. Y como sabemos que usted no va a volver hasta dentro de 15 días la velamos nosotros nomás. Pero si quiere quedarse por más tiempo, quédese, patrón. Porque con la casa, también se incendió el féretro de su mujer. Con ella adentro.

-Don Braulio, ¡váyase a la puta que lo parió!

-Epa, patrón, tanto enojo por un lorito muerto.

Aplaudieron a rabiar…Se lució Pepe. Pero se engolosinó y empezó a contar otros. Y hay una ley. Una ley de la vida. Nada dura para siempre. Ni los buenos chistes…

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