Economía Medio ambiente

¿Cómo tapar los derrames de petróleo con una mano?

El "incidente menor" (según Repsol), que contaminó unos 20 kms de playas en Perú, se produjo poco después que el Gobierno argentino trató de justificar la exploración sísmica offshore frente a Mar del Plata.

Por Rubén Chorny

Justo cuando se empieza a debatir tardíamente en el país el aval otorgado a fin de año, entre gallos y medianoches, por el gobierno nacional a las compañías petroleras Equinor, Shell e YPF, sacude a Perú el derrame en el mar de Ventanilla (en El Callao), que contaminó al menos 1,2 millas a lo largo de la costa y dos playas doradas.

La compañía española Repsol inicialmente lo minimizó: anunció que había sido seis veces menor al real, pero terminó siendo escrachada a nivel internacional.

El actor ganador del Oscar, Leonardo DiCaprio, a la sazón defensor del cuidado del medio ambiente, mostró a sus más de 52 millones de seguidores que tiene en su cuenta oficial de Instagram un vídeo captado por un dron, en el que se describe el desastre ecológico. Ya cuenta con más de 690.000 reproducciones. 

Bastó que un barco de descarga fuera sacudido por las olas que produjo la erupción volcánica de Tonga para que regara de lodo negro la costa y la playa dorada de Perú. 

No hubo “derrame cero”, como el que prometen las petroleras oferentes para la exploración sísmica offshore frente a las costas de la provincia de Buenos Aires. 

La denuncia de DiCaprio tuvo 690 mil reproducciones

Lo garantizan con el expertise internacional que acumulan en el rubro, si bien tanto la noruega Equinor, como la anglosajona Shell, tuvieron que reducir su actividad en Mar del Norte debido a las crecientes regulaciones inmanentes al compromiso que consta en el Acuerdo de París de disminuir las emisiones netas de CO2 de origen humano en un 45%, como para que sea posible alcanzar el objetivo de estabilizar el aumento de la temperatura en 1,5°C” en 2030.

En caso de prosperar esta controvertida inversión en el mar argentino, los buques europeos entrarán y saldrán de estas plataformas australes como cada vez lo pueden hacer menos en el Viejo Continente.

A cambio, se les otorgó la facilidad de descargar del balance del carbono los certificados que les devenguen sus participaciones en proyectos de energía renovable, como en el 50% que tiene Equinor en un parque solar de San Juan, o los que promete Shell en el continente, empezando por Brasil. 

No obstante la resistencia que despertó tanto entre los ambientalistas como en las fuerzas vivas de la región la aprobación de la oferta realizada por el consorcio hidrocarburífero, el hecho fue oficialmente consumado. 

La ONU, a diferencia de Repsol, encendió luces rojas

«Llama la atención que el Ministerio de Ambiente diera a conocer su autorización un día 30 de diciembre. El certificado no solo fue concedido en un momento en el que la atención pública estaba distraída por las celebraciones de fin de año, sino que además las autoridades no explicaron los motivos que los llevaron a desestimar las numerosas críticas al proyecto expuestas en la audiencia pública», dicen en uno de los párrafos el artículo publicado el sábado en La Nación bajo el título: ¿Cómo conciliar el cuidado del ambiente con la explotación de los recursos naturales?

Sus autores, Juan Carlos Hallak, investigador del Conicet en el IIEP (UBA-Conicet), y Roy Hora, doctor en historia por la Universidad de Oxford e investigador principal del Conicet, instalaron la pregunta clave, aún no abordada por la clase política vernácula, para definir la transición ambiental que vivimos.

No es un buen comienzo – para debatir cómo Argentina se descarbonizará y llegará a la meta de la neutralidad en carbono a 2050 -, que el Gobierno haga esta primera movida que, a priori, va a contramano de tales objetivos.

El ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Juan Cabandié, esperó que fueran interpuestas cuatro demandas judiciales para salir a atiborrar a empresarios del sector pesquero con un mamotreto de más de 700 páginas con información agregada en el decreto firmado por el presidente Alberto Fernández «que permite ver que la actividad se desarrolle de una manera más segura».

Para descalificar el documento “Campaña de adquisición sísmica offshore mar argentino zona CAN-100”, presentado en julio, durante la audiencia pública en la que se evaluó el impacto ambiental del proyecto, un reconocido participante del sector (según lo invocan fuentes consultadas por el medio especializado Pescare), estimó: “fue pobre, carente de sustento y donde se evidencia el ´copy y paste´ de otras presentaciones, lo que deja un camino de dudas, debido a la falta de precisión y argumento técnico para refutar la exploración y explotación petrolera”.

Aparecen también campañas con cámaras empresarias que hablan a favor de la habilitación de la costa marplatense para prospecciones sísmicas que darán lugar a la extracción, carga y descarga en buques de los hidrocarburos.

Es indudable que: -el sector petrolero tiene un enorme poder de lobby en la política nacional, siendo las provincias que se enriquecieron con las regalías sus principales promotoras y defensoras; -y, además, sponsorea generosamente opinión pública y financia entidades orientadas a la sustentabilidad y a la Responsabilidad Social Empresaria. 

De todos modos, por más capitales que se apliquen a pagar estudios para intentar demostrar un inocuo impacto ambiental, tanto en la atmósfera como en el mar, las consecuencias en la fauna oceánica ante las explosiones y la suciedad hablan por sí solas.

Y para ejecutar proyectos como el inicialmente avalado en la costa marplatense, las autoridades tendrán que pivotear sobre la verdad y en todo caso defenderla: que en esta transición energética se decidió privilegiar los dólares inmediatos que podrían entrar en un país que los necesita.

Los convenios internacionales de sustentabilidad son claros en cuanto a que en el futuro cercano la mayoría del petróleo que se produzca tendrá que ser destinado al desarrollo de los sectores químico, farmacéutico, a la agricultura y a la petroquímica. 

O sea, a ir reemplazando progresivamente la quema de combustibles fósiles por combustibles renovables. 

  • La imagen destacada corresponde al «incidente menor» de un buque petrolero de Repsol que terminó contaminando 18 kms. de playa en el mar de Ventanilla.

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