Reflexión

Cómo conseguir la igualdad entre el hombre y la mujer

Aspirando a esto, no solo se empezará a renunciar de forma cotidiana al machismo, sino que nos acercará al objetivo más grande de todos: el trato digno entre seres humanos.

Por Eduardo Córdoba de Zaragoza

«Odio mi época», sentenció antes de morir el creador de «El Principito», Antoine de Saint-Exupéry, según nos cuenta Albert Camus en su ensayo «El destierro de Helena». Ambos escritores vivieron la segunda guerra mundial. Nosotros tenemos muchos aspectos sociales por mejorar, pero vaya si no ha habido cambios a diferencia de lo que era el mundo ochenta años atrás.

Gracias al avance del feminismo, hoy uno dejó de naturalizar muchas injusticias. Y hasta surgen dudas que antes eran inimaginables: Para titular, ¿por qué puse primero «hombre» y después «mujer? En mi cabeza, al leerlo, suena más natural así. El nivel de auto-cuestionamiento llega a ese punto, lo cual significa que estamos pensando distinto, porque podemos, porque somos una especie inteligente.

Quien no quiera pensar distinto, hace perder puntos no solo a sí mismo, sino que a la raza humana entera. Es cierto que existen parámetros en nuestro razonamiento. El sistema capitalista hace que sí o sí alguien tenga que pasar primero.

Ejemplo: Al momento de subirse al colectivo, lo angosto de la puerta hace que la gentileza del hombre de dejar pasar a la mujer sea algo positivo. En un auto, cada uno tendría una puerta para elegir el lado del que se quiere subir, pero no deja de haber un lado para el conductor y otro para el copiloto. Repartirse las tareas estratégicamente, sin luchar despiadada e infantilmente por el poder, también es algo que nos coloca en lo más alto.

Acá vamos a un atolladero, que es el de las personas que se creen dueñas de la lucha. Rechazan la participación de hombres en marchas, o los miran con asco y los ponen a prueba de forma despiadada. Eso no suma. Más bien, resta. Es que el odio y el resentimiento no tienen género.

¿Cómo generar más igualdad? Una respuesta puede ser desde lo micro. Visualicemos el acercarse a un mostrador, ya sea de un supermercado o un establecimiento de salud. En caso de que haya una recepcionista, y ésta nos conteste de mala forma, lo mejor sería detenerse y no reaccionar. ¿Le devolvería la agresión si quien está en frente fuera un hombre? Esta pregunta, por más fastidiosa que parezca, es crucial. Haciendo memoria, quizá no mucho tiempo atrás un hombre nos dijo indebidamente algo que no nos gustó, y lo dejamos pasar.

Este detenerse y comprender más allá de nuestros impulsos puede hacer toda la diferencia. Y al fin del día, siendo conscientes de nuestro machismo, no solo daremos un paso más al trato igual entre hombres y mujeres, sino entre los seres humanos.

Porque al fin y al cabo, todas las peleas son un telón, y en el fondo se encuentra una misma especie. La naturaleza humana tiene bajezas, malos sentimientos, pero también luces. Reconociendo la discriminación al que es diferente, nos acercamos a la humanidad suprema, esa que es puro amor, sin géneros ni orientación sexual, sin etnias, sin riqueza ni pobreza, sin salud ni enfermedad.

Con aquel ideal, y mucha comprensión, podemos tratarnos un poco mejor, sin dejar, por supuesto, que nos agredan. Y sobre la época en que vivimos, Camus incitó a no apropiarse del odio: «¡Qué tentador puede resultarnos, en ciertos momentos, darle la espalda a este mundo sombrío y descarnado! Pero esta época es la nuestra, y no podemos vivir odiándonos. Ha caído así de bajo tanto por el exceso de sus virtudes como por la grandeza de sus defectos«.

0 comments on “Cómo conseguir la igualdad entre el hombre y la mujer

Deja un comentario