Reflexión

Civilizar, una tarea común pero subjetiva

Nuestra especie lleva consigo una dualidad: el bien y el mal. ¿Quién define lo que es correcto? Los pueblos son varios y también lo son las subjetividades que moldean nuestros pensamientos.

Los seres humanos vivimos en una trágica dicotomía: ser civilizados o dejarnos llevar por nuestra naturaleza barbárica. Grandes pensadores de distintas naciones han analizado este tema a lo largo de la historia. ¿Por qué nos preocupamos tanto por lo que somos? ¿Qué somos?

Cada persona lleva su propio Doctor Jekyll y Señor Hyde, las personalidades de la famosa novela del inglés Robert L. Stevenson. Sin embargo, las sociedades actuales no se rinden y siguen fomentando la domesticación del hombre (y la mujer).

Quizá podríamos empezar a ver que durante una pandemia o un encierro, durante una situación frustrante o un episodio de vida triste, todos y todas somos capaces de convertirnos. Todos podemos perder la cordura.

Ahora bien, ¿qué se puede hacer con esta dualidad? En principio, reconocerla. Pero un problema mayor aparece cuando la diferenciación entre lo correcto y lo incorrecto depende de una subjetividad, en la que, por ejemplo, un cientista social es capaz de decidir qué es lo que esta bien del Doctor Jekyll y qué es lo que esta mal del Señor Hyde. De esta manera, la tarea de moldear una humanidad más razonable y equitativa donde no reine la ley del más fuerte se vuelve mucho más compleja de efectivizar por tantos caminos posibles de tomar.

Todos y todas partimos de una base que nos define. Esa base es el seno en el cual nos crían. Allí concebimos nuestra primera idea del mundo. Esa cosmovisión puede ser bien o mal vista dependiendo del contexto y del tipo de cultura vigente al que le exterioricemos nuestras creencias y costumbres.

Generalmente, los problemas se acrecentan cuando no se reconoce la diversidad de civilizaciones y se piensa que hay una sola visión del mundo, una sola manera de comportarse, y una creencia absoluta y superior a las demás.

¿Por qué un indígena sería inferior a un ingles? ¿No nos cuenta Stevenson que hasta en el propio Reino Unido existen personas distintas a lo común? Es justamente esa “persona común” el que delimita lo que es bárbaro y lo que no, definiendo el modelo de civilización.

Nuestros predecesores tuvieron una misma tarea: domar al ser humano en un mundo de paz y guerra, de amor y odio. La forma en que nos domamos (o educamos, para que suene mas civilizado) es múltiple y diversa. Cambia según la personalidad, los intereses y la ideología del dueño de la bestia. Estos tres factores, para colmo, se complejizan con la continuidad del ser humano en la Tierra. Y cuando la bestia al fin se libera, ya se encuentra domesticada.

Escritor y estudiante. Fundó Humanidad el 2016 a sus 15 años de edad.

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