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Qué pasará con la inflación en abril

Es un tema que tiene en pie de guerra al gobierno de Milei. Andrés Borenstein, en Seúl, acepta que en marzo la sorpresa fue negativa, pero apuesta a un descenso con reparos ¿Cuán creíbles son los analistas?

Por Andrés Borenstein (Seúl Revista)

La inflación de marzo fue una sorpresa negativa. Habíamos dicho que con los datos de la inflación porteña se podía esperar que el número fuera entre 2,9% y 3,2%. No contábamos con que en el norte del país la inflación llegaría a 4% y así tiró el promedio para arriba. En realidad, la inflación viene saliendo consistentemente un poco por encima de lo que creemos los analistas. Ahora todos decimos que va a bajar en abril. ¿Cuán creíbles somos?

Hay varios factores para estar más tranquilos con los números de abril. No están los efectos puntuales como el salto de la educación, el dólar sigue bajando y, más importante, los datos que las consultoras recolectan vienen claramente mejores. Ahora bien, hay siempre un efecto arrastre porque la inflación es un promedio mensual y no un dato “punta a punta”. Y por otro lado está la inercia. Cuánta gente sube los precios luego de ver que la infla dio más alta. En general, los planes de estabilización tienen algún condimento para frenar la inercia. Este no tuvo más que un ancla cambiaria. Lo cierto es que las expectativas correlacionan bastante bien con la inflación pasada. Por eso, aunque confiamos en una baja sustantiva en abril, tenemos un poco de miedo a cómo juega la inercia. De todas maneras, nos la jugamos y decimos que sí va a bajar en el resto del año. No va a colapsar, como dicen el Gobierno, pero puede todavía estar debajo de 30%, para lo que se necesita un promedio de 1,9% de acá a fin de año. Abril estará en 2% y pico, pero luego empezaremos a estar en zona.

El Banco Central puede ser criticado por no tener un ancla monetaria clara y no hacer explícito su objetivo de M2 transaccional (el dinero en circulación más los depósitos a la vista, o sea, la plata lista para usarse), pero no puede ser criticado por no estar comprando reservas todo el tiempo. Llegamos a los 6.000 millones en lo que va del año y no hay por qué suponer que no llegaremos a 10 mil palos para julio. Esto ayuda a la liquidez y a la solvencia externa.

La licitación de bonos anduvo bien y esta vez sí se pudo completar la venta de bonos al 2028. El riesgo país ya anda por los 520 y volvieron los rumores sobre si la Argentina iba a colocar deuda en el mercado. Toto Caputo aprovechó la temporada alta de reuniones y selló un mecanismo de garantías con el Banco Mundial y el BID. Todo apunta a que la Argentina no tenga problemas de financiamiento en el corto plazo. Lógicamente, hay un tema con el riesgo país ya que, por un lado, tener más reservas y financiamiento ayudan; poner deuda más senior delante de los bonistas puede que no agrade a todo el mundo. Esperemos que prime el primero de los temas y no el segundo.

En la economía, los datos de marzo siguen confirmando que seguramente podrá compensar el feo febrero que tuvimos. Y ahora todos estamos deshojando la margarita para saber si el crédito arranca o no arranca. Como a esta newsletter no la auspicia una conocida marca de bujías, no podemos jugárnosla. Pero es la variable que probablemente mueva la aguja en el sentido de que se sienta o no la recuperación. Por ahora sólo crecen en términos reales los créditos en dólares, lo que ayuda a las empresas, pero las familias no están más endeudadas que hace tres meses.

Para esta semana estaremos alertas de los datos de comercio exterior de marzo, del PBI de febrero, que dará una caída importante contra enero. Habrá datos de tendencia de industria y retail para marzo y los datos duros de supermercados y shoppings de febrero. El viernes el Banco Central publicará el informe de bancos y los datos del sector externo de febrero.

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