Fingir valentía, hace emerger la cobardía
Jayme Bayly desborda humor. Aquí se refiere a la experiencia de un hombre de su apariencia en el lago Como, de Italia. Lo que vivió en la niñez con su padre, lo volvió a sufrir ante su hija y otros.
Jayme Bayly desborda humor. Aquí se refiere a la experiencia de un hombre de su apariencia en el lago Como, de Italia. Lo que vivió en la niñez con su padre, lo volvió a sufrir ante su hija y otros.
Ramírez es enfrentado por su jefe ante una cuestión que atañe a la humanidad toda, pero que se presentó como un problema a partir de una buchoneada de uno de sus colegas.
Un nuevo episodio en el trabajo de Ramírez deja ver los impactantes sucesos que pueden ocurrir en una oficina de abogados.
Un nuevo episodio de Ramírez en la oficina. En busca de respuestas, se acerca a distintos personajes para saber qué le pasó al jefe en el rostro. Pero entre caras de culo y otros obsecuentes como él, no le queda otra que tocar la puerta del mandamás.
¿Hasta dónde puede llegar un empleado para satisfacer a su jefe? Los descubrimientos en una relación jerárquica que no por ello impide la comprensión (subjetiva) de los actos más despiadados.
Jaime Bayly, un personaje exitoso, confiesa en columnas publicadas por varios periódicos (La Tercera, de Chile; El Comercio, de Perú), historias íntimas, en las que no existe censura. Aquí describe por qué su esposa tiene bien merecido su salario.
¿Hasta dónde llega un objeto que se convierte en actor? Actuar de forma autónoma, hasta que el entorno en el que nos encontramos nos sacuda o nos cuide. Para seguir funcionando, para seguir andando.
Los relatos de Jayme Bayly en diarios latinoamericanos (La Nación, de Argentina; La Tercera, de Chile), suelen alumbrar sonrisas cómplices. Las peripecias de un escritor sesentón avenjentado, ventrudo y canoso, ante dos beldades de Italia y España.
Las notas de Jaime Bayly en La Nación sí que tienen chispa. En la última se presenta como alguien de corazón blando, igual que su madre, con la billetera floja. A partir de allí surgen varias historias hilarantes.
La cadena de traiciones tuvo que haber tenido un comienzo. ¿Y si está tan atrás en el tiempo que nuestro sufrimiento se hace vano? ¿Para qué matarse si ya nos mataron?










