Las lunas de Ariadna
A través de una decisión impulsiva pero correcta, el narrador se encuentra con una antigua compañera de escuela en situación de calle, revelando una dura verdad familiar.
A través de una decisión impulsiva pero correcta, el narrador se encuentra con una antigua compañera de escuela en situación de calle, revelando una dura verdad familiar.
Como una simbología premonitoria de lo que nos va sucediendo a los argentinos, se presenta este cuento de Julio Cortázar (1914-1984), de la colección Bestiario (1951). ¿Faltará mucho para que arrojemos las llaves?
Este cuento de Cecilia Solá, chaqueña por adopción, docente y activista feminista del colectivo «Ni una menos», es de 2017. Un colega lo rastreó yencontró. Después de leerlo, a este portal le pareció un buen presente para sus lectores. Sensibilidad a flor de piel.
«Estira la mano y me dice: agarrate fuerte, y una vez que cierra sus dedos alrededor de mi mano, el agua nos trepa el cuello». Parte del cuento fantástico de verano de Emilia Vidal, en La Palabra Precisa.
En este breve relato de ficción de Anton Chejov (1860-1904), un estudiante que había ido a cazar refiere a dos viudas la negación de Pedro a Jesús. Y surge una cadena que une al pasado y el presente en forma ininterrumpida sobre la verdad y la belleza.
¿Cómo le va a un bon vivant que rechaza el sistema impiadoso y explotador, cuando decide poner un café bajo el nombre del genial escritor ruso Dostoievsky? Lo cuenta Enriqueta Barrio, en un relato vacacional de La Palabra Precisa.
Doña Elisa, una septuagenaria solitaria de un pequeño pueblo, pasa sus días esperando en el único banco de la estación de tren local. Anhelando el amor y sin interés en nada más, espera a su Don Juan.










