Las mascotas, entre la obediencia y la independencia
Historias de humanos, gatos y perros. Aventuras de amor y dulzura.
Un momento para reflexionar
Sí, es posible ser feliz. Sin embargo, el sistema que hemos armado como especie lo restringió tanto al punto de convertirlo, por momentos, en una descarada mentira.
«Toda ideología suena como que va a salvar al mundo y, de alguna manera, siempre acaba matándonos». El actor presenta el viernes una obra en Buenos Aires y antes reflexiona sobre los aparatos de represión. La música un valor esencial.
Las redes no son solo antisociales. A 67 años de la novela del alemán Günter Grass (1927-2015), «El tambor de hojalata», Ankor Inclán rescató el acto de rebeldía de un niño de 3 años que tomó la decisión radical de no crecer.
Circula en redes un poema atribuido a Juan Gelman sobre los turbulentos años 70. Contexto de Guerra Fría, retorno del general Perón a la Argentina, una rebeldía juvenil utópica sofocada a través de la represión clandestina de los militares golpistas.
En el fin del verano en Cariló, el barítono Claudio Acevedo ofreció un anticipo musical que llevará al teatro y escuelas primarias. Se trata de una mixtura de lírica pop y folclore sinfónico. Valores de San Martín, Güemes y Belgrano.
Italia compró una pintora del genio barrocco Caravaggio (1571-1610). Su obra, escribió Judith Savloff, acerca a la certeza de que aún en la oscuridad más densa, la luz puede salir a escena como un rayo.
En Mendoza, donde mañana será distinguido con un doctorado Honoris Causa, Joan Manuel Serrat, lamentó el avance de la ultraderecha en el mundo y las fallas de dirigentes democráticos. Deploró el retraimiento de derechos en Argentina para trabajadores y jubilados.
Fernando Capotondo, en Llibres, explica que en China, en materia de nombres y otros menesteres, el colectivo y la familia son más importantes que el individuo. Aquí brinda un panorama confuciano e introduce en el espíritu del gigante asiático.
«Ensayo para mi muerte» fue presentado anoche por el humorista gráfico Tute en Pinamar. Se trata de una obra de espejos, autoeditada, en la que alguien sucumbe de improviso en la calle con los ojos abiertos e impacta en vivos circundantes.