Filosofía Vida Violencia

Cuando lo único que importa es la plata

Dependiendo el medio, las circunstancias y la gente que nos rodea, se exaltarán en nuestra mente determinadas convicciones, ideologías y/o modos de ver y vivir la vida [...]

Joaquin Paganetti (2)

Tomando en cuenta todos los análisis sociológicos y económicos del mundo, en el siempre presente, siempre habrá algo que nos puede fallar. Siempre existe esa posibilidad de sorpresa. Siempre podemos ver, al factor humano como el que nos muestre algo nuevo para aprender.


Es que realmente estamos hechos de enseñanzas humanas. Lo único que podemos aprender es lo que sea apto para nuestro tipo de ser social actual. Pero, conociendo ya los conceptos de sobrevivencia, la necesidad de ciertos requisitos básicos para vivir, la ambición y los deseos infatigables del ser humano, ¿puede haber otra cosa que nos interese más que el dinero?

¡Claro que sí! ¿Qué está diciendo este ridículo? ¿Cómo podría amar más a mi dinero que a mis propios hijos?“, podría decir un lector cualquiera. Es que, querido lector, le voy a explicar por qué a veces lo hijos terminan siendo otra construcción social en la que, generalmente, quedan muy por debajo de la línea de prioridades para los adultos.

La educación, claro está, es el gran promotor de los estilos de vida capitalista. El ser o el mismo no ser son condiciones movibles pero para nada aleatorias. Dependiendo el medio, las circunstancias y la gente que nos rodea, se exaltarán en nuestra mente determinadas convicciones, ideologías y/o modos de ver y vivir la vida.

niña
Niños: ¿Cómo se ve desde sus ojos al dinero?

El mayor problema de un niño puede ser con un compañerito de la escuela o puede ser la incertidumbre y la rareza de no tener un plato de comida todas las noches para estar bien nutrido y crecer como corresponde biológicamente. Así de locas, tristes y diversas pueden ser las realidades humanas.

¿Por qué? ¿Por el dinero? … vamos por un buen comienzo. Todos, o al menos casi todos, entendemos al dinero como algo que se mueve y que se necesita. Nada más ni nada menos por un método de organización económica. Al ser limitados y por ende escasos los recursos naturales en un mundo con habitantes llamados humanos, los cuales tenemos deseos ilimitados de consumo marginal (adicional) de lo que nos rodea, la economía se impone para así no vivir bajo “las leyes de la selva”.

Pasamos en el párrafo anterior por un concepto llamado “consumo”. Sin necesidad de aclarar el mundo consumista en el que vivimos actualmente, podemos notar que la escasez de recursos y la pérdida material son cuestiones que desesperan al ser humano del siglo XXI. No por una mera cuestión de deseo por el dinero y comodidad, ya que hay unos tantos que no sienten esto, sino que por una simple necesidad de existencia.

dinero
¿Qué tan feliz serías con 1.000.000 de dólares?

Sin dinero, no vivimos. Sin humanidad, tampoco. Es que con ciertos estilos de vida y con ciertas educaciones, hemos aprendido, quizá, a valorizar más al dinero que a nuestros propios seres queridos. En el pensamiento común y lineal, un hijo es lo más importante. En un momento, la desesperación y la educación sobrecargada de existencia puede hacer que nos perdamos en la descarada competencia por quién arruina mejor a quién, no necesariamente con familiares, aunque hay casos para todo.

Las emociones, el trabajo y la vida cotidiana van muy de la mano. El trabajo es el factor fundamental, base para vivir. ¿Qué pasa cuando este costado queda afectado? O por contra parte, ¿si las emociones afectan a la vida cotidiana y al trabajo? Aquí, querido lector, nos encontramos con un desequilibrio evidente y una situación de consumo extrema.

¿Extrema? ¿Para tanto? Es que no lo notamos, pero son esos pequeños flashes, esos pequeños momentos donde la necesidad de existir en un mundo de dinero arruinan nuestra humanidad. Porque, a partir de los problemas y las bisagras en la humanidadque fue nada más ni nada menos que cuando empezamos a distribuir el poder de nuestra tierra a determinados sectores sociales-, el individualismo y el sentido de los valores, la educación y la idea de ser un conjunto conectado y feliz, desaparecen. La humanidad conjunta se va y aparece la violencia.

“¿Será que le echamos toda la culpa al sistema de reparto del ingreso por cuestión de comodidad, cuando los humanos somos así, violentos e inconformes por condición?”, podrá seguir cuestionando el rebelde lector. Para responder eso, debemos remitirnos a la historia, a los estudios sociológicos de nuestras sociedades y a la cuestión crucial, que es la necesidad de existir.

violencia laboral
Violencia laboral, uno de los grandes ejemplos de hacia dónde va al humanidad individual

¿Es que es posible no ser sujetos individuales? ¿Podemos crear un nuevo mundo sin lo grotesco y los monstruos violentos que cada uno lleva dentro? Afirmar algo así sería irresponsable como adolescente rebelde en construcción. Pero como primer paso, darnos cuenta que además del dinero, estamos tratando con un humano, eso ya es algo. Porque el dinero es, pero cuando la educación no sirve como arma para alzarse contra la violencia, de nada sirve ser educados y convivir en un sistema con más de 10 años de educación obligatoria.

¿Un arma para terminar con la violencia? Sí, ¿es que si para conseguir la paz hay que ganar la guerra, de qué otra manera podríamos superarnos? ¿Hablando sin violencia y construyendo con más calidad nuestra educación, tal vez?


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1 comment on “Cuando lo único que importa es la plata

  1. Chiru-lo

    Factor humano. Pies descalzos

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