Filosofía Vida

La paz

A veces soñamos con un momento distinto al que vivimos. A veces podemos sentir que estamos sumergidos en una rutina constante y sin frenos. Pero muchas otras veces, el sentimiento de alivio que genera un bienestar consigo mismo nos hace sentir esa famosa "paz interior"...

Por Joaquín Paganetti

 


La paz no está ni en Bolivia ni en un paisaje. Ni en una compañía ni en un silencio. La paz está en uno mismo.


 

A veces soñamos con un momento distinto al que vivimos. A veces podemos sentir que estamos sumergidos en una rutina constante y sin frenos. Pero muchas otras veces, el sentimiento de alivio que genera un bienestar consigo mismo nos hace sentir esa famosa “paz interior“.

¿Qué queremos decir con que una persona es pacífica? Las connotaciones políticas, religiosas e ideológicas pueden transformar el sentido de cualquier palabra. Sin embargo, nosotros, como humanos, estamos condicionados a los sentimientos causados por lo que nos rodea.

¿La paz se consigue siguiendo los pasos de un manual? Pareciera que no, porque éste es un sentir -y un accionar político- que, como el resto de las sensibilidades humanas, es imposible de controlar en su totalidad. Nuestras cabezas manejan cierta parte de nuestro estrés, nuestra adrenalina y demás. Pero en la vida diaria, al estar en una constante e inacabable sociabilización, a nuestro Ser se le dificulta mantener el carácter de paz, que quizá hemos logrado alcanzar, pero que nuestro alrededor aún no.

Es decir, la paz es algo. Sí, efectivamente una persona con paz tiene un carácter, un accionar y una reflexión determinada. Buscamos cómo se da la paz. ¿Cuál es ese pensamiento que debemos tener para ser paz? ¿En qué momentos se busca y en cuáles no?

Definir la paz es una tarea se consenso que la humanidad aún no aprendió, ya que, si fuera así, no estaríamos buscando la paz.

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Derechos de la foto reservados a Joaquín Paganetti

¿Cuál es el problema de la paz entonces? ¿Por qué no logramos alcanzarla? ¿Será utópica?

Determinadamente, este concepto mundial, al que se apuesta en épocas de posguerras y sanación de conflictos, merece un re-planteo tanto individual como colectivo. Nunca se dará en nuestras naciones la tranquilidad y la habilidad de vivir en paz si no creamos un hilo fuerte y único.

Una sociedad debe sucumbirse a mandatos y códigos de comportamiento. De por sí, ya estamos amarrados a una misma línea. Pero los problemas y las divisiones se dan continuamente, a pesar de pertenecer a una misma nacionalidad, cultura, etc. No aprendimos aún, como conjunto de humanidad, a responder bajo un mandato libre, justo y pacífico.

Contrariamente, confundimos los nacionalismos y mandamientos tanto religiosos como políticos, como “La Salvación“. No hemos llegado lejos con ninguno de los intentos de unión partidaria, porque la sociedad ya estuvo durante mucho tiempo metida en la pelea por los intereses.

Esto, los intereses, son el obstáculo base para que las sociedades hoy no se relacionen de una manera pacífica. El conjunto no se relaja. El conjunto se moviliza con consignas individuales que construyen la representación social. Y estas consignas se basan en algunos sentimientos no-pacíficos que hemos aprendido al crecer.

Niños y niñas. Son los que juegan, saltan y caminan por el barro sin problema. Adolescentes. Son los que se moldean y se reconstruyen. Adultos. Son los que enseñan los valores y las maneras violentas de la sociedad actual. Si esta cadena no se cambia, nunca dejaremos de ver a adultos que dejan de reconstruirse y que pierden la reflexión de la infancia.

¿Será por el sistema? ¿Será por la rutina del trabajo y el mundo capitalista que enseña a conformarse con lo que nos toca? Ese ya es otro debate, pero si el sistema se diera sin violencia, sin confrontaciones bélicas y con un sentimiento de paz, tanto el interior de las personas como su humanidad estarían en mejor convivencia.

 


Leer más: ¿La Tierra está enferma?

Periodista y escritor, fundó Humanidad el 2016 a sus 15 años de edad. Actualmente estudia abogacía en la Universidad de Buenos Aires y dirige el medio.

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