Política

Desdoblar la elección de la Provincia y Nación, sorda puja de Vidal y Macri

Si el mundo está convulsionado – Lilita Carrió, la socia verbal incontinente de Mauricio Macri, alerta sobre los “fascismos de derecha e izquierda” y asegura que no permitirá que en eso caiga “Cambiemos” -, la Argentina está sumida en una incertidumbre a tono. Política, social, económica, entre otros muchos ítems, que también abarcan la inseguridad, la inmigración y el narcotráfico.

Con una oposición fragmentada – sustancialmente peronista -, el gobierno no acierta en controlar la inflación ni la recesión, no reactiva la producción, y desprotege a sus votantes y a los sectores de menor nivel adquisitivo.

“La gente tiene que entender que los cambios que implementamos, necesitan tiempo”, interpreta Macri en la intimidad, convencido que el rumbo adoptado es el correcto. Por eso, cuando el hartazgo se hace sentir – sin implosión en las fiestas pasadas, porque el acuerdo con el FMI satisfizo las demandas de las organizaciones callejeras conducidas por Juan Grabois y Miguel Pérsico -, en el gobierno también afloran las diferencias, a 9 meses de las presidenciales.

Macri, cerca de finalizar su primer mandato

Tiene esta administración no peronista (con justicialistas adentro calificados como “rosqueros” por Carrió), la sensación de que “la deplorable herencia kirchnerista” le sigue jugando a favor: un eventual retorno de Cristina – arguyen-  infundiría “miedo” aún a su propio electorado disconforme y a los empresarios que deberían “exiliarse” en Uruguay o Chile, como ocurría en la época de unitarios y federales.

“Te lo firmo ya, Macri es reelecto”, se le escapa a un opositor cansado de “la grieta”. No es tan sencillo. Ante el planteo de desdoblamiento de la provincia de Buenos Aires – que pretende adelantar el comicio para junio y destartalar el armado de los intendentes peronistas detrás de Cristina -, Macri acordó resolver el tema con María Eugenia Vidal, a fines de febrero, o principios de marzo.

¿Hay tensión? ¿Alguna desconfianza? Marcos Peña y Jaime Durán Barba, juegan con cartas ganadoras: en Nación, Buenos Aires y CABA, se vota el mismo día de octubre, para posibilitar la continuidad de Macri, Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, hermanados en la patriada “antipopulista”.

¿Es tan así? Larreta no sacará los pies del plato, pero María Eugenia tiene otros planes – con expectativas mínimas -, que a algunos de sus seguidores (no a ella) los hace soñar con demostrar su fuerza en junio (superior a la del Presidente), dejando librado a su suerte a Macri, preocupado por la aparición de “un Cisne Negro” en el peronismo que rompa la dicotomía brutal en la que se divide hoy la ciudanía.

Larreta obedece sin dudar a su jefe, pero aún sin carisma, sus ambiciones sucesorias son muy fuertes. Carrió, en Terapia de Noticias, definió a Vidal como “una leona” que ataca sin matar. “Yo voy a la yugular”, agregó, una característica que algunos atribuyen también al actual jefe de gobierno porteño.

Congeniando con las objeciones de “Lilita”, Macri se apoya en Peña y Durán Barba, quienes evaluaron que los acontecimientos en Venezuela y las demostraciones de exiliados del país caribeño cerca del Obelisco porteño, avivaron la tirria de los antikirchneristas. Más que a favor, habrá pronunciamientos en contra, en octubre, se entusiasman, quizá subestimando los barquinazos económicos.

En este contexto, surgió la posibilidad de hacer un acuerdo multisectorial que incluiría a socialistas y radicales, detrás del ex ministro Roberto Lavagna, próximo a cumplir 77 años. No es cuestión de edad ni de soquete – o zoquete -, sino de articulación de alguien que ya hizo una experiencia frustrada, encabezando una fórmula con Gerardo Morales, hoy gobernador de Jujuy por “Cambiemos”.

Vetada por furiosos ex kirchneristas – como Miguel Pichetto y Guillermo Moreno -, Cristina no goza del afecto de Juan Manuel Urtubey, Eduardo Duhalde, Luis Barrionuevo y Julio Bárbaro, entre otros. Tampoco simpatiza con Sergio Massa ni con Lavagna, pero a Humanidad le consta que hay conversaciones en los “sótanos”. De hecho, Mariano Recalde, le ofreció a Marcos Lavagna (hijo de Roberto), probar suerte juntos en la ciudad de Buenos Aires ante “el imbatible” Larreta.

Elucubrar nombres entre ambiciones tan desmedidas, es una osadía. Cristina sigue teniendo un núcleo duro de adherentes, igual que Macri. Y en los últimos tiempos ha tenido la suficiente cintura para convocar a dirigentes que ayudaron a la caída del peronismo en 2015. Alberto Fernández, Felipe Solá y Hugo Moyano, son botones de muestra.

De hecho, Solá aspira a gobernar la provincia (no faltan quien mencionan que Cristina podría aceptar disputar el territorio bonaerense), si la ex Presidente se decide a tratar de volver a la Rosada, junto con algún gobernador cuyano.

“Hay buenas fotos, pero la parrilla está vacía”, ironizó un sindicalista a propósito de la promocionada imagen entre Lavagna y Pichetto, en Cariló. “No entienden que no hay un peronismo perfumado, sino uno rebelde”, agregó, aún reconociendo las miserias que invaden recovecos a los que no es ajeno el Justicialismo.


Leer más: Microrrelatos

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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