Argentina Política

“En el peronismo porteño, el gran perdedor es Víctor Santa María”

En la Capital Federal, donde Larreta parece imbatible, el peronismo se ordena.. En lo inmediato, apuesta a que Alberto y Cristina ganen la Presidencia.

Es una campaña rara ¿Qué no es raro en la Argentina? Iba a haber dos polos magnéticos, que vienen desde el fondo de la historia, y algún ensayo por la avenida del medio. Pero, tiraron tanto de la cuerda, que la 9 de Julio dejó de ser la más ancha del mundo, y vamos a unas Primarias Abiertas, Obligatorias y Simultáneas (PASO), donde se consolidarán los extremos. Eso, a juzgar por la fuerte presencia del oficialismo (Macri y Pichetto, con el apoyo del FMI, el gobierno de Estados Unidos y el brasileño, de Bolsonaro, entre otros), de la oposición de los Fernández (con el fuerte estrellato K, en aparente segundo plano), que a priori tiene ventaja en los votos, porqué la economía tambalea y es sostenida por dólares prestados ¿En qué quedó la tercera vía? El peronista Pichetto, que pasó por todos los ismos (menemismo, duhaldismo, kirchnerismo, cristinismo), se presenta como garante de la gobernabilidad del macrismo; por otro lado, está la ensalada completa del Frente de Todos. Al margen, quedó el consenso flanero como le gusta al cómico Alfredo Casero (integrado por los también peronistas Roberto Lavagna y Juan Manuell Urtubey) y el ultraliberalismo pescador e irreverente de José Luis Espert.

Hasta aquí, lo general. En Capital Federal, otro filo peronista (e hiper macrista, por supuesto) ejerce el mando, Horacio Rodríguez Larreta. Es en esta vidriera donde el PRO tiene su mayor fortaleza protegida por grandes cañones. Por si fuera poca la gestión de “rompé Pepe, rompé” (frase acuñada por el periodista Pablo Sirvén), y la artillería pesada de Elisa “Lilita” Carrió, Larreta no descuida ningún flanco: sumó a su mayor adversario, el taquillero Martín “Guga” Lousteau, quien antes de ir por el Senado, pasea chicos suyos y de sus amigos cerca de Barrancas de Belgrano, y al débil, pero contrincante al fin, Roy Cortina, el socialista de las uñas cortas y las manos limpias.

¿Qué le queda, en consecuencia, a la oposición del PJ, que con Daniel Filmus, osciló alrededor de 25 puntos?

Según un relevamiento hecho por Humanidad, al portero y empresario de medios (Caras y Caretas y Página 12, entre otros), Víctor Santa María, no lo pudieron mover de la conducción del PJ porteño, que viene sosteniendo contra viento y marea, desde hace más de 5 años, en forma irrregular.

No son tontos los peronistas. No lo dirán, pero “a Larreta no hay con que darle”. Así que Santa María (con la bendición de Alberto F y Cristina), impuso como candidatos a jefes de gobierno, al sanlorencista Matías Lammens y la periodista Gisella Marziotta.

A Rodríguez Larreta “no hay con qué darle”

“Víctor Santa María es el gran perdedor del cierre de listas”, susurraron a Humanidad, voceros del Nuevo Espacio de Participación (NEP), que conduce Juan Manuel Olmos y de La Cámpora, que lleva a Mariano Recalde, como primer postulante a senador.

Es que, como un espejo de la provincia de Buenos Aires (donde Axel Kicillof y Verónica Magario, sí tienen chances de desplazar a María Eugenia Vidal-Daniel Salvador), la gran mayoría de los que pueden acceder a la legislatura y otros cargos (en un 70 por ciento), son precisamente de La Campora y el NEP, en ese orden.

Otro gran derrotado, es el histórico dirigente de UPCN, Andrés Rodríguez, quien también está en la conducción del PJ, pero en este cambio general se encuentra barranca abajo, como en la novela de Florencio Sánchez.

Santa María y Rodríguez controlan el aparato, dado que la jueza electoral María Servini de Cubría, ha prolongado sine die su intervención. Sea como sea, los sectores que reclaman elecciones, están dispuestos a lograr que se normalice el partido después de las elecciones presidenciales.

Eso es lo que le importa a la oposición, que pudo captar a un acérrimo ex agitador anti kirchnerista. Se trata de Sergio Massa, convencido de que no basta para romper la grieta con Margarita Stolbizer o socialistas como Roy Cortina, el individualista Lousteau (como él) y otros “progresistas” que en el apuro de agarrar algo no se ruborizan si tienen que tratar con un figurón como el gastronómico Luis Barrionuevo.

El silencio (reprochado por el jefe de gabinete Marcos Peña), en el que se encerró Cristina, pesa tanto como la intención de voto que capta la adhesion de los más humildes y sumergidos socialmente, sobre todo del pobre conurbano bonaerense.

Hay 3 instancias a la vista. Las PASO, del 11 de agosto, la primera vuelta de octubre y eventualmente la segunda de noviembre.

No son ingenuos los jugadores. Remarcamos: más que capital federal, un caramelo para Larreta, lo que está en discusión es el poder en el país, con dos modelos antagónicos, que viene de origen.

Por ejemplo, el acuerdo o lineamientos entre el Mercosur y la UE, es una cuestión que excede la presidencial. El gobierno lo mira en forma esperanzada, los que no tienen trabajo hoy no piensan en ello. Además, comentaron dirigentes y empresarios nacionales, la competencia industrial con Europa y Asia, “nos hará cerrar todas las fábricas”. Así de inconciliable son las posiciones.

Primero, lo primero. En poco más de un mes vienen las PASO. El gurú macrista Jaime Durán Barba, se prepara para una derrota en esa encuesta real y onerosa. Él y su equipo considerarían que “cuanto mayor sea la diferencia a favor del kirchnerismo, más votos saldrán de otras fuerzas para el macrismo en la elección general”.

“Las PASO tendrán un impacto tremendo – lo contradicen peronistas históricos -, pues si Fernández y Cristina sacan una distancia muy grande, cercana al 15 por ciento, (el 12 de agodto) se derrumba la economía y ya Macri no podrá convencer a nadie”.

La jueza Servini de Cubría, con peso electoral

Es difícil sacar conclusiones. Nada suele salir como se prevé. Aunque el respaldo de Estados Unidos a Macri se hará sentir este mes, aniversario del brutal atentado contra la AMIA.

Cristina desacomodó al desugnar a Alberto F. como vice. Pulverizó a Alternativa Federal, con la estampida de Massa al kirchnerismo y Pichetto al macrismo.

Con un Lavagna potente, con toda AF detrás de sí, más los socialistas, radicales y el papel relevante del gobernador Juan Schiaretti, todo hubiese sido distinto. Pero no lo fue. Otra hipótesis contrafáctica para que Rosendo Fraga escriba un nuevo libro.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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