Polìtica Econòmica

Alberto postergaría por un año el pago de la deuda externa

Los graves problemas regionales, no distraen al próximo gobierno de su cometido central: crecer con el motor estatal, domesticar la inflación y pactar con el FMI.

Como presidente electo, ante los incendios sociales – que por distintas causas e intensidad, se registran en Bolivia, Chile, Ecuador o Venezuela -, Alberto Fernández insinúa una política de alineamiento exterior. Eso no le hace perder de vista – no es ciego -, que su principal cometido es inyectar expectativas económicas y tener un comienzo “electrizante” para reactivar las actividades productivas y fijar un horizonte más prometedor.

La primera etapa, que comienza el 10 de diciembre, es la más difícil.

“La ventaja que tiene es que (Mauricio) Macri, le deja una vara muy baja. Si empieza con poco y bueno, la gente estará contenta”, dijo uno de sus colaboradores a Humanidad.

Preocupa la inestabilidad regional, pero no es lo que más afecta: los estallidos se dan en gobiernos instalados hace bastante tiempo, con sus desarrollos, virtudes y vicios, mientras que la administración de Alberto y Cristina Kirchner, tendrá un crédito, por cierto no muy largo (los primeros 120 días serán clave), para demostrar maneras y metas.

Los anuncios se aguardan bajo cuatro llaves para garantizar el efecto sorpresa. La economía está paralizada, con colchones de precios que, como siempre, en mares revueltos, inflan inescrupulosos. Es lo que ocurre “por las dudas”. No es extraña, tampoco, la respuesta de uno de los secretarios generales de la CGT, Héctor Daer: se castigará “a los que especulan y remarcan”, dijo.

Los aumentos en los combustibles alimentan el mal humor, pero se preserva la tranquilidad. Las centrales sindicales y los movimientos sociales a los que Alberto trata de seducir, aportan su grano de arena. Es evidente, por ahora, el contraste entre entre el desenvolvimiento pacífico y democrático en la Argentina, y la desmesura violenta en el vecindario continental. Aprendizaje de 2001.

En un contexto complicado – que Macri no supo destrabar por tozudez suya y del jefe de gabinete, Marcos Peña, desactivado de la proyección de Juntos por el Cambio -, un equipo de Alberto trabaja en las pautas que fijará el 10 de diciembre en la Asamblea Legislativa. A Roberto Lavagna, no lo pudo convencer de que acepte ser ministro de Economía, pero lo quiere tener con la batuta en el Consejo Económico y Social. Éste será uno no de los motores con los que se intentará la movilización de obreros y empresarios detrás de objetivos comunes.

Fundamental será el acuerdo que explora Guillermo Nielsen ante el FMI y la comprensión del presidente norteamericano Donald Trump, quien como se ha visto se siente políticamente más cómodo con el brasileño Jair Bolsonaro. Fernández deberá mostrar flexibilidad si quiere mantener el vínculo con el principal socio comercial. Otro prueba seria. Los intereses a defender son más fuertes que las serias reyertas ocasionales.

Lipovetzky, opositor que empatiza con Alberto

Humanidad está en condiciones de adelantar, que el gobierno del Frente de Todos, tratará de postergar por lo menos un año, el comienzo del pago de la deuda externa. Eso le permitiría “hacer caja”, que iría acompañada por “algo de emisión” monetaria, no darle a la “maquinita brutal”, como propuso sin tacto el gremialista de la Unión Tranviario Automotor.

Una incógnita es lo que pasará en materia energética. Se amortiguarán los esfuerzos fiscales, habrá ley de estabilidad laboral e incentivos para controlar las tarifas. Su descontrol minó las posibilidades de Macri. “Habrá subsidios hasta que se disipen los problemas”, se reiteró a éste sitio.

En lo que será la oposición, el hoy titular de la UCR, el mendocino Alfredo Cornejo, le transmitió a Fernández que cuando se trate el Presupuesto y la “letra fina” de las medidas económicas, los legisladores del centenario partido colaborarán. Así como harán eso, “no le dejarán pasar una si atenta contra las libertades públicas”.

Otro macrista, Daniel Lipovetzky, al que se mencionó para el INADI y que ayer se plegó a la declaración afirmativa de Golpe de Estado en Bolivia, no oculta su empatía con Alberto. Si se le pregunta, contesta que se dispone a asumir como legislador en la provincia de Buenos Aires, pero también quiere colaborar “en el desafío” de hacer funcionar armónicamente al país.

“El rol del Estado es fundamental en lo que se viene. Si se me pidiera un consejo, no tomaría decisiones muy costosas, para dispararía hacia un objetivo que nos lleve a un crecimiento paulatino y sostenido”, declaró esta mañana.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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