Argentina Política

Alberto se pronunció "reformista" y valoró a Cristina y Francisco

En una entrevista con radio Colonia, el presidente electo, insistió en que se debe repartir mejor la riqueza para evitar la desigualdad y la marginalidad.

Creer o… Alberto Fernández, inmerso en un polvorín por ahora muy bien custodiado a juzgar por la relativa tranquilidad en que se desenvuelve la transición presidencial, tuvo algunas definiciones trascendentes, que Humanidad, analizará con las limitaciones propias del periodismo.

Sobre el Consejo Económico y Social, sobre el que sigue sobrevolando la figura de Roberto Lavagna, dijo que se trata de un organismo que no se limitará a discutir precios y salarios, sino que abarcará una política de Estado, donde confluyan los empresarios y los trabajadores, sin dejar al margen (de los avances tecnológicos, por ejemplo) a nadie.

Reconoció que el proceso latinomericano tiene una tonalidad conservadora, pero que hay matices por la contradicción de intereses. Elogió al uruguayo Luis Lacalle Pou, reciente ganador de las elecciones ante el Frente Amplio (al que él apoyó personalmente) y bromeó diciendo que su partido Blanco se parece al peronismo. No atacó a Sebastián Piñera, pero recordó que siempre dijo que en “algún momento se iba a acabar la paciencia de los chilenos”, debido a la brutal desigualdad económica.

Dejó atrás el malquiste con Estados Unidos. Aseguró la Nación del Norte no está preocupada por la Argentina, y si por lo que sucede en Venezuela y Bolivia. Por la crisis en el país vecino, responsabilizó sin más a Luis Almagro, al que espera pronto ver desplazado de la secretaria general de la OEA.

¿Maduro y Bolsonaro? Por protocolo se invitan a todos los Presidentes

No mencionó a Donald Trump. Definió el vínculo en gene3ral: “Es correcto. Buscamos una buena relación que se traduzca en inversiones y trabajo para ambos lados” ¿Cómo hacemos? Se acicateó. Armonizando intereses, algo nada fácil. Mandó una señal amarilla como administrador de la realidad: aclaró que no es “conservador” ni “revolucionario” ¿Qué es? “Soy reformista, se puede cambiar con las reglas existentes, sin tribunales populares ni nada que se le parezca. Por eso es tan importante tener mayoría en el Congreso. Así funciona la República”, afirmó.

Contrapuso, como otras veces, el modelo peronista con el macrista. Lo señaló como defensor “de los sectores dominantes” y de “empujar a la gente a la pobreza”. En contrapartida, dejó en claro que la redistribución del ingreso pasa por gravar a los sectores agropecuarios exportadores. “Los pobres hoy no duermen porque tienen hambre y los ricos porqué tienen miedo”, parafraseó al Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

No quiso hablar de “presos políticos”, sí de “detenidos arbitrariamente” que podrían soportar sus procesos en libertad y que están en la cárcel porque “son opositores ideológicos”. En un abanico que incluye a Julio De Vido, Amado Boudou y Milagro Sala, entre otros, sostuvo : “están mal detenidos en la mayoría de los casos. Debe preservarse la presunción de inocencia y esa es una decisión judicial”.

Su convivencia con la vice Cristina Kirchner, contempló desmentidas a los grandes medios y a personajes cercanos que se promueven para cargos que él no les ofreció, según dijo.

“La generosidad de Cristina es enorme. No me impuso ni me vetó ningún nombre….el peronismo fue brillante porqué se unió. Unidos, ganamos. Unidos, podremos hacer grandes cosas ¿Quién quiere correr a (Sergio) Massa? ¿Qué espacio se le sacó? Es un juego permanente (de grandes medios) para tratar que nos peleemos ¿Puedo decir que Cristina no existe? La quiero. La valoro. Fue Presidente 8 años. También me senté a hablar con (Eduardo) Duhalde y lo escuché. Después decidiré. Y Cristina me acompaña”.

Recordó que en su momento fue crítico del “discurso único del kirchnerismo”. Y agregó con picardía: “¿Ahora lo tengo que imponer yo y callar a Cristina y Massa?”

Hábil de cintura, a pesar de los kilos de más, informó que protocolarmente se invitó a todos los presidentes al traspaso de mando. Aseguró no saber (?) si vendrán o no el venezolano Nicolás Maduro o el brasileño Jair Bolsonaro.

Eludió hábilmente el conflicto con el Papa por la legalización del aborto y cuestionó a los que “son más papista que Francisco, de un lado y de otro”.

Conclusión: “Creo que nos llevamos muy bien. Cómo católico, le hice saber mi crítica a la Iglesia por estar al lado de los poderosos. Me reconcilié (con la Iglesia), porque apareció Francisco. Hablé muchas veces con él. Le tengo enorme respeto, como personaje mundial y como pastor cercano a los curas villeros. Me emociona. Lo quiero cerca de mí”.

Ahora, sobre la despenalización y legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, expresó que como Presidente tiene “la obligación de resolver problemas cotidianos que complican la vida de la gente, sin tener nada en contra del que piensa distinto”.

Y alguna mentirilla más evidente se le tuvo que escapar: “Francisco no tiene nada que ver con la vida interna de la Argentina”.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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