Argentina Justicia

"La víctima final es la verdad"

El fiscal Federico Delgado describe defectos de la justicia argentina y la participación de actores no reconocidos por la Constitución: servicios de inteligencia, grandes medios e intereses empresarios y políticos.

Para el fiscal Federico Delgado, el documental del “caso Nisman”, condensa gran parte de los defectos de la justicia argentina: “sus tiempos, su ferocidad con los más pobres y su tendencia a la simpatía con los más poderosos, su lenguaje expulsivo, los problemas para designar y remover magistrados, el atraso tecnológico y la falta de una política estatal de capacitación”.

En artículo publicado en el diario “Perfil” sobre los hechos que rodean la muerte, en enero de 2015, del entonces fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman, Delgado aclara que su intención explayarse sobre la causa en sí porqué aduce desconocimiento. Sin embargo, la roza con un estilete.

“Creemos que la crisis judicial pasa solo por las personas que trabajan en la burocracia judicial. Aunque algo de ello hay, es obvio – apunta – que existen algunos componentes más estructurales que explican la persistencia de un servicio de Justicia que parece condenado a convivir con la sospecha, porque la palabra de los jueces y fiscales permanece sospechada”.

“El capitalismo posindustrial – afirma más adelante Delgado – funciona en base a una pareja con intereses contradictorios: la democracia y el neoliberalismo. El régimen político no para de reconocer cada vez más derechos. Pero la distribución del ingreso no permite ejercerlos. Esa contradicción genera descontento en los sectores más vulnerables que reclaman el derecho a la existencia y en los estratos más altos que se organizan para impugnar ese formato del poder”.

“La Justicia – prosigue -, de alguna manera se acercó al Poder Ejecutivo para aplicar la ley y frenar el descontento de los más débiles y para disciplinar a los no tan débiles que impugnan el régimen. Esta nueva articulación de la función judicial subsiste junto a actores no institucionales como las grandes empresas, los partidos políticos, los servicios de inteligencia y los grandes medios de comunicación masiva”

Fiscal Delgado: “Las leyes constitucionales tienen una dimensión moral”

“Se trata- concluye –  de actores no reconocidos por la Constitución formalmente, pero que de hecho tienen un peso importante en el funcionamiento judicial. El documental muestra todo ello. Los servicios de inteligencia, el rol de los medios masivos, los intereses empresarios y políticos. Todos alojados en las entrañas del caso y pujando por establecer “su” verdad particular como medio para obtener otros fines. La víctima final es la verdad”.

Ahonda Delgado en cuestiones esenciales y sobre diferentes “lealtades” ajenas a la Constitución. A servicios de inteligencia, por ejemplo.

Y expresa que el documental “refleja la necesidad de recomponer la vida social en base a los criterios morales que impregnan a la Constitución, ya que mal que le pese al rancio positivismo, las leyes también tienen una dimensión moral. Sin una moral diferente a la hora de entender la ley, es difícil que los ciudadanos logremos aceptar una decisión de la Justicia que en algún momento explique la muerte de Alberto Nisman”.

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