Argentina Política

Alberto le habló a su “otro yo”: que nadie se apure

Por más que el oficialismo lo niegue, y que la oposición trate de sacar tajada para horadar al peronismo, son evidentes las contradicciones en el gobierno del Frente de Todos.

En todos los procesos políticos hay contradicciones. El argentino se caracteriza por las idas y vueltas. De un extremo al otro. Alguien podría afirmar que lo importante es el rumbo. Para progresar, en positivo, hay que aprender de los errores y sacar lecciones de las fallas graves: léase, si se quiere, hechos de corrupción, sin exculpar los desaguisados macristas que dejaron al país patas para arriba, con entrada de dólares a través de la puerta del FMI, y salida a través de los “ejecutivos, que vivos que son”, como cantaba María Elena Walsh.

Los “gorilas” (¿lo habrá entendido la alemana Ángela Merkel?), aún los que no nacieron en cuna de oro y hoy gozan de las jubilaciones concedidas con dispendio por el kirchnerismo (Humanidad conoce un caso de la esposa de un alto empresarrio que veranea en Europa y Miami, que cobra la mínima sin haber aportado nunca, sólo habiéndose acogido a la moratoria), siguen predicando que “la Argentina no tiene salida”. Y, sí, algunas conductas habría que cambiar porqué del lado del peronismo ( ¡que no es algo homogéneo, canciller Merkel!), también se percibe odio irracional.

Un amigo del fiscal Carlos Stornelli, quien se dedica estos días más que nada al hobby de instruirse como reparar relojes antiguos que colecciona con fruición, recordó a éste periodista la inquina de éste funcionario judicial contra el peronismo y su pasado como colaborador de Daniel Scioli (embajador designado ante el gobierno de Jair Bolsonaro) en materia de seguridad.

Con Cristina Fernández en la presidencia, se le preguntó a Stornelli, que opinaba sobre el kirchnerismo, contestó: “Son unos chorros”. El fracaso de la gestión de Cambiemos, replanteó la situación. El requerimiento, ésta vez, fue saber como calificaba al macrismo: “Son unos incapaces”, respondió el fiscal que hoy teme por su libertad y está buscando la vuelta para zafar y jubilarse cuanto antes. Privilegios son privilegios. Aunque sin fueros, estaría más expuesto.

Vamos al principio. El joven jefe de gabinete, “alter ego” del presidente Alberto Fernández, adelantó hace un tiempo que se iba a achatar la pirámide previsional, para beneficiar a los más desprotegidos. Loable. Pero hay una ley que lo impide. Y efectivamente, los que aportaron toda su vida y perciben entre 50 y 65 mil pesos, ya están observando el proceso que los irá acercando a los que están en la escala más baja. ¿Jueces, diplomáticos, jubilados de privilegio? Bien. Gracias. La razón la va teniendo el nieto del histórico Antonio Cafiero, ya fallecido. Déja vú. La historia vuelve a repetirse, mi muñequita dulce y triste.

Ahora, Santiago Cafiero, voz autorizada del Gobierno, adelantó que en junio habrá un aumentos de tarifas “para los sectores que lo pueden soportar”.

Horas más tarde, en un conflicto de personalidad doble, Alberto Fernández, quien se está manejando con gran habilidad para enfrentar a los “buitres” con el apoyo de Kristalina Georgieva, del FMI (en medio del atracón de los halcones de Donald Trump contra el régimen de Nicolás Maduro), salió a frenar a su portavoz oficial: “No sé si en junio vamos a estar en condiciones de aumentar, porque lo que más me preocupa es que uno pícaros dejen de ganar en detrimento de la gente”.

Ya se sabe donde están los pícaros, por más que todos silben bajito y se hagan los distraídos. Stornelli y Scioli podrían dar una orientación, quizá. Nadie (es una exageración) está en contra de las tarifas sociales y de las prioridades que establecieron las urnas en octubre pasado, a pesar de la resistencia (inalterable en el tiempo) de un 40 por ciento del electorado. ¿No existió el ´55 y de la Revolución Fusiladora, que concluyó con la expulsión del “tirano prófugo” Juan Domingo Perón y su retorno 18 más tarde, como prenda de unidad y paz, simbolizada en la foto con Ricardo Balbín? Claro, antes y después corrieron ríos de sangre.

El congelamiento de tarifas, en coincidencia con el anticipo de “Santiaguito”, finaliza a mediados de año. ¡Humm!. Para sospechar. Claro, el Frente de Todos es una coalición, que tiene en su seno un sector mayoritario no dispuesto a agachar la cabeza ante los usureros internos y externos.

“Todo esto es estudio de revisión para atrás. Después veremos lo que hay que hacer”, hizo chas chas Alberto a Santiago Cafiero. ¡Qué de incógnitas! Los argentinos debiéramos revisar nuestros comportamientos si no queremos volver a estrellarnos. No hay salvadores omniscientes.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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