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Partió Amadeo Carrizo, una leyenda en el arco de River

Revolucionó el fútbol. A los 93 años nos dejó una de las glorias más brillantes del equipo de Nuñez, símbolo y contracara del "otro", Boca. Un buen ejemplo de rivalidad y admiración.

Mi amigo Ernesto Jackson, me sorprendiò esta mañana: “Murió Amadeo Carrizo!!! El último de la máquina!!!”. Me golpeó en lo más íntimo de mi niñez asociada a un peregrinar dominguero por la cancha de River para ver los partidos de la Tercera, la Reserva y la Primera. Revolotean recuerdos de amor y desaliento por años en los que veíamos al “millonario” sucumbir y no alcanzar el campeonato. Hoy tenemos revancha.

Ernesto es fanático de Boca. Estamos, políticamente, en las antípodas. Sin embargo, nos respetamos. Cuando las diferencias son abismales, chiflamos bajito y hacemos movimiento de cintura. El afecto le pone un puente (levadizo) a la grieta.

Me sorprende al recitar: Carrizo, Ramos Delgado y Echegaray; Sainz, Cap y Varacka; Onega, Pando, Artime (mi preferido, goleador explosivo), Delem y Roberto. El fanatismo no perdura en mí. Se disipó con los años y con otros dolores, sin apagar la pasión.

Siguiò Ernesto: “Así formaba cuando Roma le atajó el penal a Delem y Boca salió campeón en 1962”, cizañea basado con un hecho real. Se adelantó, lloraron algunos. Así es la vida (canta Frank Sinatra). Se gana y se pierde. Te das con la cara en el piso y te levantas. Lo importante es disfrutar el milagroso paso por esta tierra, coronavirus y guerras mediantes.

“Gran tipo!! Que facha tenía!!! Un modelo!!!, encomió. Y sí. Recientemente, en un lugar cordillerano de la provincia de Neuquén, una fanática riverplatense, derrochaba admiración por Ubaldo Fillol y Amadeo. Contó una anécdota de hace un par de años. Carrizo, aun con su edad, atrapaba a las mujeres como moscas y las acariciaba, incluso en zonas bajas. ¿Algún complejo que le quedó de lo que hacía con él, para ponerlo nervioso, Angel Clemente Rojas, “Rojitas?

12 de junio, Día del Arquero, cuando cumplía años Amadeo

La foto destacada que ilustra esta nota, la sacó mi hermano, el reportero gráfico, Mario Paganetti. Hacía de ayudante suyo, preferentemente para ir a la cancha de River y deslumbrarme con esos monstruos sagrados. Tendría 16 o 17 años y ya en el secundario me decían “el periodista”, porque cubría para Crónica, partidos de fútbol de la categoría “D” (aficionados) y “deportes raros”, como pato, rugby y tenis, por ese entonces elitista, con una blancura total que luego cambiaría para siempre Guillermo Vilas.

Cómo la foto, con orgullo, la compartí varias veces en Facebook, rescato algunos comentarios. Mario, mi hermano, me apuntó: “Fíjate las zapatillas. Hoy los pibes si no usan de marcas, no juegan”. Cierto, de certeza absoluta. Le contesto: “Eso que juegan con los pies y las zapatillas obedecen”.

El “bostero” Horacio Caride, también me sorprendió: “Histórico, histórico”. Y me cuenta una experiencia personal de “periodista perdedor”. Refirió: “Hace 15 años cubría una temporada de verano en Mar del Plata, lo veo y le grito “Antonio”… nunca me dio la nota”.

Fina estampa, caballero, con zapatillas de potrero

Horacio no tiene medias tintas. Le respondo con unos “jaja”, y acotando: “en general sos un ganador, perdés circunstancialmente”. Y le apunto: “Ahora, ¿por qué lo llamaste Antonio?

“Por Antonio Carrizo – respondió -, pero ahora me avivo: quizá se enojo por pensar en Antonio Roma”.

“Claro – atino a replicar – si sos rabioso de Boca y creyó que lo estabas gastando. Roma siempre lo enfrentaba, igual que Rojitas y un brasileño llamado Valentín…Los tribuneros del xeneize gritaban: Tin, tin, tin, gol de Valentín y lo volvían loco. El tanque Rojas, Rojitas y otros le tocaban el culo y le querían bajar los pantalones cortos…Igual, Amadeo era un ídolo, total”.

Intervienen otros colegas. Claudio Rabinovitch, “Gallina, gallina”, opinó: “Carrizo era un arquero jugador. Tenía un estilo parecido al de Gatti, quien dijo más de una vez que lo copió. Cuando tenía 10 años lo veía domingo por medio desde la platea San Martín”.

La noticia entrisce. A los 93 años murió Amadeo. Entró en la leyenda. Por las noches, seguiremos soñando que somos como Carrizo. Volamos y atajamos todas. Nos marcó para siempre.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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