Economía Política

El cielo puede esperar

En una mesa en la que estaban los miembros del Ejecutivo y los gobernadores, Guzmán dibujó la propuesta a los acreedores externos. Se viene otra etapa "peliaguda".

Éramos pocos y parió la abuela. La Argentina se preparaba para renegociar, no a costa del hambre del pueblo (archisabido) la hiper deuda que supo conseguir (todos se echan las culpas entre sí), cuando sin invitación apareció la peste del coronavirus y dio vuelta al mundo como un guante. La palabra default, que tan festejada fue cuando la dijo el fugaz Presidente Adolfo Rodríguez Saá, en los albores del siglo, ahora se transformó en estar a la puerta del “default virtual”, dicha con sentido común por Alberto Fernández. Tan responsable se comportó el número uno, que recibió el apoyo de la titular del Fondo Monetario Internacional. No así de los fondos buitres, que por algo se llaman como se llaman. “Patina hacia dónde va el disco, no dónde ha estado”, parafraseó Kristalina Georgieva a uno de los mejores jugadores canadienses de hockey sobre hielo, al sugerir dejarse de “joder” (expresión de Humanidad, aclaremos): la adoratriz del papa Francisco, planteó nuevos enfoques y trabajos, en estrecha colaboración, para superar una crisis incierta, compleja, y global.

El ministro Martín Guzmán, junto con gobernadores de todo el país y el “cuco” Cristina Kirchner a su izquierda, empezó con dureza la lidia con los “lobos” de Wall Street (expresión del periodista Marcelo Bonelli), sentando baza: para honrar los pagos en esta situación vulnerable, pidió tres años de gracia (hasta 2023, cuando se empezaría a pagar con una tasa del 0,5 %), una quita de intereses del orden de los 40 mil millones de dólares (un 62 %). Única forma de poner a la Argentina de pie (frase apropiada que le cabría al extinto mandatario Néstor Kirchner).

Espaciadas, como una maldición que cae sobre la naturaleza humana, pestes hubo, hay y habrá siempre, si antes no se desintegra el planeta. Seamos prosaicos. Guzmán, con una sonrisa bondadosa e ingenua, aceptó que de aquí al 22 de mayo habrá muchos tires y aflojes por los miles de millones de dólares en juego. “Ruido, mucho ruido”, dijo y se plantó: “No se puede hacer una oferta mejor”. ¿Sí? Los grandes tenedores de bonos mostraron espaldas anchas anchas y se pavonearon: podemos esperar. ¿Cómo en la película protagonizada por Warren Beatty?

Humanidad no puede predecir el futuro. Apenas si controla los conflictos caseros. Guzmán (esto es Alberto, quizá en menor medida Cristina) se siente acompañado por la oposición.

Los acreedores tienen buena prensa en la Argentina y es cierto como dijo Roberto Lavagna que a los sectores corporativos les cuesta ceder sin el cuchillo en la garganta. Ahora, la soga está en el cuello. Pruebas al canto: Antonio Caló, de los duros metalúrgicos, aceptó que los trabajadores que no concurran a sus tareas perciban el 70 por ciento de sus salarios, con la condición de no ser despedidos durante 120 días. La flexibilidad es hija del rigor.

Kristalina no le hace caso a Christine: patina hacia dónde va el disco

Alfonso Prat-Gay, un privilegiado que tiene sus dólares afuera y fue ministro de Macri, da clases magistrales: para él, Guzmán está pateando un penal sin arquero.

No es tan así. “Es inaceptable”, expusieron los representantes de los inversores. Sacaron a Guzmán del área chica sin importarles el árbitro (¿lo es el FMI o EE.UU?) y lo mandaron a ejecutar el tiro desde mucho más lejos frente a una gran barrera. ¿Vendrá la ayuda Messi-Maradona?

Los ajustes fiscales en la Argentina tendrán su ritmo. Cada pueblo tiene sus características. Como el país, que no encuadra ni entre los más pobres ni entre los más ricos. Hay un 35 por ciento de pobreza, con una gran porción de ricos. El uno por ciento con más de 3 millones de dólares cada uno de patrimonio resiste pagar un impuesto por única vez del uno por ciento.

Miserias humanas, que florecen con la grandeza de la lucha contra “el enemigo invisible”.

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Con su tono monocorde y amigable, Guzmán, fue a los bifes: lograr la tranquilidad, interna y externa, será peliagudo. Hay muchos frentes que atender. Habrá nuevas medidas en las próximas tres semanas, lapso en el que el Congreso intentará sesionar virtualmente para que contribuyan 11 mil contribuyentes pudientes. ¿El abanico podría ampliarse? En cuarentena, son castigados los trabajadores informales y las pequeñas y medianas empresas deben tratar de permanecer y estar en funcionamiento lo más rápido posible. Hay que seguir la recomendación de K: patinemos hacia dónde está el disco.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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