Argentina Sociedad

La liberación de presos comunes aceleró la puja política en el peor momento

El beneficio a delincuentes peligrosos, tras el motín de Devoto, hizo recrudecer la puja política y las teorías conspirativas. La pandemia mortifica y por la deuda externa "bailan los monos".

Chocolate por la noticia. Un empresario mediano, pero con roce con los grandes y conocedor del sistema financiero, nacional e internacional, no ocultó su preocupación por la presencia cada vez más influyente de la vice Cristina Kirchner, en el gobierno del presidente Alberto Fernández: “El poder cuando se tiene, se ejerce”, dijo sin medias tintas, ahora que efectivamente, sí, estamos en el medio del río, con un revoltijo económico precedente que se agrava día a día, y una pandemia que profundiza la incertidumbre global y no despeja, para nada (por más treguas parciales) el rumbo social y político.

“Somos argentinos y conocemos como somos, indisciplinados. Aquí, no es raro encontrar a un residente en un country, intentando entrar escondida en el baúl de su auto a una empleada doméstica”, comentó un exembajador ante Estados Unidos y China, en un raid mediático.

Sin ir más lejos, Felicitas Beccar Varela, a su regreso de Estados Unidos, sin cumplir la cuarentena y exponiendo a concurrentes de la feria Expoagro, se lanzó a la profundidad de la grieta. Legisladora provincial del PRO, habló con sus hermanas y el audio se filtró: “El Gobierno tiene un plan para liberar a los presos para formar patrullas que amenacen a los jueces y expropien el capital”. También afirmó que el coronavirus es utilizado como excusa para “fundir empresas” para luego estatizarlas”.

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Desde el Presidente para abajo se opusieron a la libertad de “homicidas, violadores, femicidas y narcotraficantes” que habrían resuelto varios jueces (aquí proliferan fake news, imprecisiones y la justa indignación de las víctimas y casi todos  esquivan el bulto para desinformar u ocultar errores y/o malas intenciones). Lo cierto es que hubo un cacerolazo para rechazar tamaña tropelía, aprovechada por la oposición política más dura, cuando sólo debía permitirse la liberación de quienes hubiesen cometido delitos leves y estuviesen en situación de riesgo, luego de los violentos motines escenificados por la televisión desde el penal de Villa Devoto.

A Humanidad, le llamó poderosamente la atención la irrupción en el programa Una vuelta más, de TN, del periodista Ricardo Canaletti, abonando una teoría francamente conspirativa “tan evidente como la lluvia”, según sus propias palabras. Si quiso ser medido con sus palabras, no lo logró: “El Poder Judicial es la hermana menor el Poder Ejecutivo y Judicial…no hay justicia independiente…estas liberaciones anticipadas de presos comunes responden ideológica y políticamente a La Cámpora, a los ultracristinistas”.

Fue más allá, en sintonía con Felicitas, que para ser honesto admitió haber hecho “catarsis” y se disculpó: recordó Canaletti los elogios de Cristina a los “maravillosos” barras bravas de los clubes de fútbol, integrantes en su momento del “Batayón militante”, a los que en su sector camporista considerarían “presos comunes sin trabajo por culpa de la sociedad”.

Canaletti expuso algunas dudas razonables, que calan precisamente hondo en la manera del comportamiento nacional. Apuntó que no es razonable ni justo que uno de los liberados haya amenazado a la mujer a quien mató al hijo que llevaba en el vientre (Carolina Píparo). Dio varios ejemplos más. Todos atendibles.

Pero lanzó otras acusaciones al voleo, que deberían ser respondidas por la ministra de Justicia, Marcela Losardo. Coon el dedo acusador marcó a uno de los que “abrió las puertas de las cárceles de par en par”, Vìctor Violini, un juez K incompetente”, pues según dio cuenta no habría obtenido la calificación mínima para ser nombrado.

Canaletti afirmó que el juez que abrió las puertas de las cárceles es K

No fue tan tajante como Beccar Varela, ni tampoco ensayó disculpas. “Hay que cubrirse”, contestó cuando el periodista Diego Sehinkman, haciendo de ingenuo, le preguntó si esos presos que hoy están en la calle podrían ser parte de “un ejército revolucionario”.

Canaletti expuso que “en la cárcel no te enseñan a ser bueno, sino a perfeccionarte como delincuente”. Sostuvo que la suelta de presos masivas “es inconstitucional” y que puedo haber “una marcha atrás” de Alberto (lo mismo señaló la exministra Patricia Bullrich), aunque lo que se está viendo en realidad “es un ajuste dentro del gobierno…la que manda es Cristina”.

Al margen del tema carcelario, un ingrediente peligroso y resistido, menor al lado del coronavirus, Humanidad encontró relevantes, en la puja por el poder, recientes declaraciones de Domingo Cavallo y Sergio Berensztein, quienes vienen desaconsejando la dureza de las negociaciones de la Argentina con los acreedores externos y consideran un error el proyectado impuesto a los ricos.

Para el exsuperministro es “una medida demagógica”. En cambio el historiador y politólogo, desaconsejó “la fuerza” y también la vía legislativa. Propuso aplicarlo, previo diálogo con los empresarios, a los que les deberían garantizar rentas y la no expropiación de sus bienes. Algo parecido a lo que dijo Felicitas, pero de manera más amable.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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