Argentina Política

La política metió la cola

Fara insiste en que las buenas noticias sanitarias generan otras malas pues comienza el relajo y las disputas obligan al presidente Alberto Fernández a hacer más equilibrio. Moralejas.

Por Carlos Fara (7Miradas)

Mientras solo el 11 % de los municipios argentinos registra casos de coronavirus, según el último relevamiento del sitio Mercado y Empresas, las provincias y las localidades sin riesgo van flexibilizando de hecho, y la propia Ciudad de Buenos Aires registra un tránsito de ingreso a la ciudad del 79 % comparado con la pre cuarentena. El martes 5 de mayo se alcanzó la mayor tasa de días en los que podría duplicarse la cantidad de contagios (24.8 días) desde que se registró el primer caso, la cual crece sin cesar en los últimos 10 días.

Buenas noticias que traen malas noticias porque todo empieza a relajarse. En ese relax mete la cola la política, comienzan los disparates como el affaire de la liberación de presos, y los ajustes de cuentas como los avances de La Cámpora en puestos claves. Nada que no sea esperable en un gobierno de coalición forzada, con una matriz variopinta, que obligará a Alberto a ser un eterno equilibrista. Veremos cómo se comporta el “tercer Alberto”, el de la post cuarentena rígida, con la agenda económica golpeando a las puertas.

Se empezó a registrar un descenso en el alto nivel de aprobación del gobierno. Como también apuntamos la semana pasada, es muy difícil de sostener porcentajes tan altos, y cuánto más altos sean más se nota la caída. Recordemos también que las colas de los jubilados y los sobreprecios en la compra de alimentos generaron un desgaste coyuntural, no permanente. Un mes después de esos dos sucesos, la situación es otra porque se va verificando el desplazamiento del miedo: de la salud a la economía.

Más allá de lo que hagan los gobiernos y la dirigencia en general, mucho del futuro se juega en las expectativas que tengan los ciudadanos en este preciso instante, que como también dijimos la semana pasada, es un momento bisagra. ¿Qué está sintiendo la mayoría de la gente? Pues recurramos a números propios fresquísimos que relevamos en varias localidades del interior del país el pasado fin de semana:

  • El presidente recibe más aprobación cuando se trata del manejo de la pandemia que el balance global de su gobierno;
  • La enorme mayoría (cerca del 90 %) no cree que la pandemia en Argentina vaya a llegar a los niveles de contagio y defunciones de Italia, España o EEUU;
  • El 43 % siente incertidumbre sobre la Argentina de hoy, el 27 % esperanza, el 12 % bronca, el 12 % miedo y sólo el 6 % enojo;
  • El 66 % cree que el gobierno nacional debería flexibilizar la cuarentena para darle más prioridad a la economía;
  • El 83 % cree que la Argentina va a salir delante de esta crisis; y (lo último, pero no menos importante)
  • El 55 % cree que está gobernando Alberto, el 27 % piensa que en realidad gobierna Cristina, y el 18 % que lo hacen ambos por igual.

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¿Qué significa todo esto?

  1. los argentinos avalan ampliamente lo realizado hasta acá por el presidente;
  2. ya no creen que se produzca una catástrofe sanitaria;
  3. están en “punto caramelo” para volver a trabajar y recuperar cierta normalidad;
  4. dentro de los esperables estados de ánimo negativos producto de la crisis, existe más esperanza que enojo / bronca;
  5. quieren creer que –una vez más- el país saldrá de esta crisis; y
  6. parece que Alberto es el que manda y no Cristina.

Moralejas para políticos:

  1. La gente se puede fastidiar con el gobierno por algunas medidas, pero lo que importa es el balance;
  2. la mayoría está saliendo de esta crisis con una mayor autoestima colectiva (parece que “sí, se puede”), lo cual implica que no asimilarán discursos derrotistas;
  3. el logro es colectivo, de modo que el gobierno no se puede endulzar con autoelogios; y
  4. más allá de las lecturas políticas, en 5 meses de mandato la centralidad la tiene Alberto en la cabeza de los votantes.

Sintonizar correctamente con el estado de ánimo mayoritario es imprescindible para consolidar un liderazgo.

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