Literatura Sociedad

Cortázar y su chau para siempre de Buenos Aires

Un especial de jamón crudo y queso, se dio el gusto de comer en La Boca, en los albores de la democracia, el autor de "Rayuela", durante una entrevista concedida a la revista "Siete Días".

Esta nota es especial. Muy. No por lo sabroso del sándwich de crudo y queso que pidió y degustó con gran placer el personaje, en la primavera democrática, en un descascarado bar del Barrio de la Boca, como nacionalizado francés y obligado a vivir en el exilio. La historia aborda una anécdota del gran Julio Cortázar, del que hoy se cumplen 106 años de su nacimiento en Bélgica, donde ejercía funciones diplomáticas su padre. Su literatura universal es dominada por los modismos argentinos: no es para menos, se educó en la primaria en Banfield, fue maestro normal y se recibió como profesor de Letras en la Escuela del Mariano Acosta.

Conmueve recordar el último y fugaz paso por su querida Buenos Aires en diciembre de 1983 y el desencuentro – debido “a una tonta desprolijidad” protocolar, para ser generosos y no hurgar en un posible “veto” de un asesor cultural que habría desaconsejado la propuesta del exsenador Hipólito Solari Yrigoyen -, con el presidente electo Raúl Alfonsín. Pese a que aún no se había levantado un pedido de captura en su contra, dispuesta por el entonces agónico régimen militar, encabezado por esos días por el general Reynaldo Bignone, Cortázar pudo visitar a familiares y amigos, conceder entrevistas, y recoger en sus caminatas callejeras el cariño inmenso de jóvenes lectores.

En la Boca, 1983, antes de pedir un especial de crudo y queso

La foto destacada por Humanidad es inédita. La obtuvo mi hermano, el reportero gráfico Mario Paganetti, en un cafetín de La Vuelta de Rocha (conocido antes como “El puerto de los tachos”), donde se hizo un reportaje para la ya desaparecida “Siete Días”. La revista demoró en publicarlo un par de meses, porque Cortázar “había dejado de ser mercadería periodística de primera”, según reconoció el autor del cuestionario, el colega y poeta Alberto Perrone.

El encuentro originalmente fue convenido en un hotel del microcentro porteño, ubicado en la calle San Martín, frente a Harrods, pero los tres convirtieron el diálogo y las sesiones fotográficos en algo lúdico, como “Los Premios” o “62, modelo para armar” y se trasladaron a La Boca.

Marchamos en taxi. Cortázar estuvo muy sereno y cordial. Accedió a posar y cuando acordamos ir a tomar un café, nos sorprendió pidiéndose un especial de jamón crudo y queso, que devoró como un niño grande”, contó el reportero.

En un homenaje de 2004. Perrone recordó el abrazo de despedida a Julio. “Al estrecharlo con fuerza, al apoyar mis manos en su espalda, me sorprendí al topar con sus duros huesos…hasta ese instante no había advertido lo flaco y consumido que estaba”. Cortázar, quien había dicho que planeaba regresar en marzo de 1984, estaba enfermo: la sombra de la muerte lo sorprendería en febrero de ese año.

Tras describirlo “dentro de sus amplias camisolas al viento, con sus cigarrillos de siempre, con ese permanente buen humor que lo atravesaba y ese inigualable andar ligero por la ciudad”, Perrone notó esa vez que Cortázar se iba con “cierta tristeza y comprendí/dimos que era su chau para siempre de Buenos Aires”.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

0 comments on “Cortázar y su chau para siempre de Buenos Aires

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s