Reflexión

El amor y la política son compatibles

Muchas veces se suele pensar que el trabajo y la vida personal van por separado. La política, como cada actividad humana, tiene sus propias características. Borgen nos habla sobre algunas de ellas.

Series como Borgen llaman la atención de aquellos y aquellas que estan interesados en ver cómo funciona el poder político por dentro. En esta producción danesa se muestra la relación entre la política y los medios de comunicación, además de dar clases de pragmatismo. Pero por sobre todas las cosas, enseña los sentimientos de quienes se dedican a su trabajo con pasión, como Birgitte Nyborg en la vida pública o Katrine Fønsmark en el periodismo.

Lo que hizo posible a esta historia fue un golpe de suerte. Si nunca hubiese existido el escándalo sobre el Primer Ministro Lars Hesselboe, en el que usa dinero del Estado para comprar artículos de vestimenta para su esposa – lo que por cierto hizo en un momento de extrema tensión, donde su mujer lo amenazaba con iniciar un berrinche mediático -, los dinamarqueses ficticios no habrían tenido a una mujer en la cima del Poder Ejecutivo.

Nyborg, la amante del Palacio

Sin embargo, esto por sí solo no bastaba para mejorar el resultado electoral del partido de los moderados, del cual Nyborg era su líder. Dos de los varios factores que Maquiavelo – autor de cabecera de la serie – ponía sobre la mesa para adquirir el poder (en un principado) son la fortuna (siendo el curso de los eventos que no dependen de la voluntad humana) y la virtud, descrita por el filósofo como la capacidad personal de dominar los acontecimientos y realizar el fin deseado recurriendo a cualquier medio.

Si hay algo que hace de Borgen una serie mucho mejor que House of Cards versión estadounidense, es la humanidad de nuestra querida Nyborg. Frank Underwood inhala y exhala poder. Nyborg también, pero ella tiene algo que el otro no: una familia. Muchos podrán decir que la Primera Ministra comienza a tener problemas en su vida personal a causa de su profesión. Es cierto, pero la representación de una virtud que no recurre a cualquier medio para lograr su fin, y su total voluntad para tratar de resolver los conflictos entre estos dos ámbitos no debe ser pasado por alto.

Nyborg se muestra humana y eso es lo que llama la atención de los daneses. Por fortuna para los moderados, un escándalo sobre Hesselboe salió a la luz. Pero si la protagonista no hubiera hablado sinceramente en el debate electoral, o si luego le hubiera faltado la habilidad política para conseguir la coalición necesaria que la erigiría en la cima del Estado, la historia hubiera sido otra.

En el Palacio de Christiansborg funcionan los tres poderes

Borgen nos deja ver y entender al parlamentarismo, además de destacar la imporancia de los y las (por sobre todo las) periodistas en el juego del poder. Desde mi visión, creo que algunos de los mensajes más interesantes se encuentran en estos tres puntos:

  • Las consecuencias de asumir mayores responsabilidades en la vida profesional: falta de tiempo para los hijos, confrontaciones y desencuentros con las parejas. En otras palabras, una desconexión con los seres queridos.

  • La política practicada de dos formas: la idealista y la pragmática. Una no es excluyente de la otra, sino que se puede ser honesto y respetuoso a las reglas de juego como Nyborg, pudiendo al mismo tiempo renunciar a ciertas convicciones estratégicamente para que no se caiga el castillo de naipes. “Yo llevo mucho tiempo en política, y se que las cosas que realmente importan llevan tiempo“, le dice la protagonista a alguien que la apreciaba pero luego la traiciona.

  • El dinero, la codicia, el prestigio y el egoísmo mueven al hombre (y a la mujer), pero también lo hace el amor. La imagen trillada de una pareja joven tomándose de las manos muchas veces impide entender el verdadero significado de este sentimiento. Existen muchas formas de amar, y para algunos un palacio (o una redacción) puede ser un segundo hogar, o primero, me animaría a decir. Además, lo que se hace con ese amor puede ser muy transformador si se piensa en el bienestar de los demás y no solo en el de sí mismo. Esa transformación, sea duradera o no, involucre a una sociedad de millones de personas o a un grupo de cinco, es lo que más entretiene a algunos en esto que llamamos vida. Mucho más que una serie.

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