Opinión Política

El costado guevarista y farsesco de Alberto

Aplicando la ironía en la campaña electoral, el analista Carlos Fara, alertó: ¡Ojo con el fastidio del statu quo! Voló rasante sobre las dos coaliciones, e hizo una parada en el desopilante spot de Randazzo.

Por Carlos Fara (7Miradas)

El comandante Alberto viene bajando de Sierra Maestra. Ya estaba en el gobierno, aunque la sensación de la opinión pública es que no tiene el poder. Pero si eso es importante o no, lo decidirán los y las votantes el 14 de noviembre. Mientras tanto, Messi le decía a su esposa: “Siempre nos quedará París… si nos pagan lo que queremos”.

Si el descenso de la ciudadanía a las campañas siempre es un proceso de progresiva inmersión, el clima de pandemia hace que esto sea más aún más lento. Es una sociedad con algodones en los oídos que no tiene claro aún quién se presenta por cuál espacio. A partir de ahora queda 1 mes hasta el día del comicio.

Al estar las campañas publicitarias en la pauta permitida por ley interrumpiendo las tandas, los electores empiezan a tener sus primeras impresiones. La primera consecuencia de la “invasión extraterrestre” es que aumenta el fastidio con la política, por razones obvias e inevitables: “yo no llego a fin de mes y ustedes peleándose en los medios”. Por supuesto que las generalizaciones son odiosas: cuando se hila fino empiezan a aparecer los liderazgos que le atrae a cada sector. Esto último es lo único importante.

Lo venimos advirtiendo progresivamente en esta columna: ojo con el fastidio del statu quo, porque puede haber derrame hacia otras opciones que no son ni Frente de Todos ni Juntos, concretando una menor polarización que la de 2019, y quizá pareciéndose un poco más a 2017. Estar todo el tiempo en el candelero algún costo va a pagar.

Lo visto hasta acá – que es muy poco para juzgar estrategias globales -, muestra a los dos principales jugadores en sus marcas, con alguna disociación entre lo publicitario y las declaraciones periodísticas. Mientras el primer spot del oficialismo es una arenga al optimismo – “vamos a salir” -, su cabeza de lista se muestra mucho más aguerrida contra la oposición (contrariando el manual de campaña del propio gobierno). Las preguntas que uno siempre se hace son: ¿cuál es la verdadera campaña?  ¿La de los spots o la de los candidatos y candidatas? ¿Qué queda finalmente en la cabeza de los votantes? Por lo pronto, a sabiendas del bajo nivel de conocimiento de Victoria Tolosa Paz, optaron por enviar un primer mensaje publicitario del proyecto, sin mostrar a la candidata.

Con ese spot, el ex ministro de Cristina hizo honor a su apodo

Por el lado de Juntos existen dos estrategias bien diferenciadas. Santilli arrancó con un spot muy dirigido a plebiscitar la imagen que proyecta la gestión de Horacio Rodríguez Larreta desde la CABA, que lo tiene a él como protagonista. Casi que les falta decir “nosotros hacemos” (slogan de la campaña kirchnerista en 2009). No se mete en nada que no sea lo central. No alude a Macri obviamente –un pesado pasivo para el PRO, teniendo en cuenta que el segmento de Santilli es mucho más macrista que el de su adversario interno – ,y casi que evitan confrontar con el gobierno nacional. Aquí la disonancia entre spot y candidato en los medios está muy limitada.

Manes empezó con un clásico para cuando hay que presentar un candidato a la sociedad: una “bio” con testimonios de quienes los conocen desde chico en su lugar de origen. Es emotivo y tiene un mensaje final sustantivo en términos estratégicos: “lo único que no voy a cambiar es mi manera de ser”. Es decir, va a cambiar todo lo que haga falta, incluso lo que hizo Macri en el gobierno. Apunta a resaltar los atributos personales, a sabiendas que la experiencia política está en manos del otro competidor. Es correcto no inventarse durante la campaña características que no se poseen indiscutiblemente. Para un segmento más independiente que el de Santilli, al que le importa un poco más la persona que la marca, está bien enfocado. De este modo corren el eje de las controversias que tuvo el protagonista en los primeros días de campaña, las cuales obviamente estaban disociadas de las ventajas de ser un “outsider de la política”. Veremos cómo sigue.

Para complementar, una de las noticias de la semana – jugando al límite del off side -,fue el spot de Randazzo sobre su parodia de diálogo con Cristina. A favor: 1) se habló todo un día de eso, y 2) remarcó en la memoria de sus votantes probables un punto a favor del candidato. En contra: el riesgo de las polémicas que, a veces, se van de las manos. Comunicacionalmente hablando, objetivo logrado. Lo más importante es que esa polémica no le resta votos.

Por supuesto que la puja no se resolverá por lo acertado de los spots, sino por la combinación de impresiones que las campañas dejan en los distintos segmentos. Una actitud, un gesto, una palabra inadecuados, pueden tirar a la basura un profesional esfuerzo comunicacional y/o publicitario cotidiano. Al final, todos los seres humanos olemos a los demás, muchas veces sin darnos cuenta, ya que nuestro inconsciente trabaja las 24 horas sin descanso y sin pedirnos permiso.

Eso lo debería recordar el comandante Alberto al cometer por millonésima vez el error de negar lo que muchos suponen: “Es mentira que a Taiana me lo haya impuesto Cristina”. Ya no importa si es verdad: la negación confirma la presunción. George Lakoff lo estará llamando desde Berkeley.

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