Reflexión

Alfabeto emocional para los cuatro días locos que hemos de vivir

En tiempos de mishiadura mundial, vale apelar a la investigación del doctor Hitzig, para envejecer activos, sociales y sonrientes, en lugar de rezongones, malhumorados y avinagrados.

Si tiene remedio, ¿de qué te quejas? Y si no tiene remedio, ¿de qué te quejas?

Rabindranath Tagore

Pocas R y muchas S. El médico Juan Hitzig, autor del libro “Cincuenta y tantos”, dice en la página de Gerontología de la Universidad de Maimónides: “No hay duda de que el ser humano vive cada vez más. ¿Cómo hacer para que esta longevidad no sea una acumulación de dolencias y enfermedades, sino una etapa vital, plena de experiencias y desarrollo personal?

Centralizando en investigaciones que demuestran que alrededor de los 50 se encuentra el punto de inflexión biológica que define la forma en que envejeceremos, Hitzig sostiene con humor: “El cerebro es un ‘músculo’ fácil de engañar; si sonríes cree que estás contento y te hace sentir mejor”.

Y explica que el pensamiento es un evento energético que transcurre en una realidad intangible pero que rápidamente se transforma en emoción (del griego emotion, movimiento), un movimiento de neuroquímica y hormonas que cuando es negativo hace colapsar a nuestro organismo físico en forma de malestar, enfermedades e incluso de muerte.

La vena de Tute

Con los años, desarrolló un alfabeto emocional.

Las conductas con R – resentimiento,, rabia, reproche, rencor, rechazo, resistencia, represión -, son generadoras de cortisol, una potente hormona del estrés, cuya presencia prolongada en sangre es letal para las células arteriales ya que aumenta el riesgo de adquirir enfermedades cardio-cerebro-vasculares.

Las conductas R generan actitudes D: depresión, desánimo, desesperación, desolación.

En cambio, las conductas con S – serenidad , silencio, sabiduría, sabor, sexo, sueño, sonrisa, sociabilidad, seducción -, son motores que producen serotonina, una hormona provocadora de tranquilidad que mejora la calidad de vida, aleja la enfermedad y retarda la velocidad del envejecimiento celular.

Las conductas S generan actitudes A: ánimo, aprecio, amistad, acercamiento.

Nos enteramos, así, de que lo que siempre se llamó “hacerese mala sangre”, no es más que un exceso de cortisol y una falta de serotonina en el sistema linfático.

Saludable es atender algunas reflexiones de Hitzig: presta atención a tus PENSAMIENTOS pues se harán PALABRAS; presta atención a tus PALABRAS, pues se harán ACTITUDES; presta atención a tus ACTITUDES, porque se harán CONDUCTAS; presta atención a tus CONDUCTAS, porqué se harán CARÁCTER; presta atención a tu CARÁCTER, porque se hará BIOLOGÍA.

Hitzig ha comprobado que quienes envejecen bien son personas activas, sociales y sonrientes, no las rezongonas, malhumoradas y avinagradas.

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