Argentina Política

Por “la catástrofe” electoral, Cristina apura un relanzamiento con cambios en el gabinete

La vice Cristina Kirchner puso blanco sobre negro sus desavenencias con el entorno presidencial, tras la derrota "sin precedentes" del domingo, en las PASO. Alberto, recluido en Olivos, se expedirá hoy.

A cielo abierto. Y sí. Es archisabido: Cristina Kirchner, la que ayer le pidió al presidente Alberto Fernández “honrar la voluntad del pueblo argentino” y la decisión que ella tomó, como jefa del peronismo, de proponerlo como candidato en 2019, no iba a ser una vice edulcorada como Gabriela Michetti.

Alguien debía tomar el toro por los cuernos tras la derrota “sin precedentes” que sufrió el gobierno el domingo pasado en las PASO, antesala de la renovación legislativa del 14 de noviembre. Y fue Cristina, ignorando la advertencia de Alberto de que no actuaría bajo presión (¡!), la que sentó las bases de la ofensiva kirchnerista para reconfigurar el gabinete y hacer un relanzamiento. Ratificó un modelo opuesto a Juntos, el hoy airoso espacio donde se están reconfigurando dirigentes del PRO, la UCR inflada por la llegada de Facundo Manes, la fuerza de “Lilita” Carrió y justicialistas “republicanos” que acertaron al sintonizar con la bronca acumulada en la sociedad.

A la espera – tensa, belicosa -, de la réplica de Alberto, en medio de audios escandalosos (de la diputada Fernanda Vallejos) que lo trataron de “okupa” de la Casa Rosada, he aquí una síntesis de las principales apreciaciones de quien tiene centralidad en la política argentina, con odios y amores divididos:

-Reiteró Cristina mensajes – caídos en sacos rotos -, sobre “funcionarios que no funcionan”; el reclamo de alinear de precios, sobre todo en alimentos y tarifas, salarios y jubilaciones para que el crecimiento de 2021 “no se lo queden 3 o 4 vivos”; y la reconvención de que “se vayan a buscar otro laburo” los que “no se animan o teienen miedo” de proceder ante los factores de poder concentrados.

-Reveló que, a propuesta suya, tuvo 19 reuniones de trabajo en Olivos con el Presidente, para exponer planteos ante la “delicada situación social” sin dejar de reconocer “el impacto de las dos pandemias, la macrista y la sanitaria a los 99 días” de asumir el Ejecutivo. “Siempre remarqué la falta de efectividad en distintas áreas”, subrayó.

-Alertó además acerca de “la política fiscal equivocada” que impacta negativamente en la actividad económica y conlleva consecuencias electorales. “La respuesta fue siempre que no era así…que de acuerdo con las encuestas íbamos a ganar muy bien las elecciones”, se quejó.

-Entrando de lleno a lo sucedido el domingo 12 de septiembre, anotó: “Mientras escribo tengo el televisor encendido y leo un graph: Alberto jaqueado por Cristina. No…no soy yo. Por más que intenten ocultarlo es el resultado de la realdad”, expresó e hizo una comparación con los votos obtenidos por Unidad Ciudadana, en  Buenos Aires, en 2017. Destacó entonces que “el peronismo estaba dividido, sin gobierno nacional ni provincial y con Macri y su mesa judicial persiguiendo y encarcelando a exfuncinarios y dueños de medios opositores a diestra y siniestra”.

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¿Lobo estás?

La estrepitosa derrota del gobierno en las PASO de ayer, trae a cuento la historia de Pedro y el lobo. Se habla tanto de la crisis, que cuando la crisis está aquí – y en pandemia -, se reacciona como si se tratase de una simple broma.

-Después de lanzar otro dardo – “a Néstor Kirchner hay que recordarlo en versión completa y no editada” -,  dijo que “al día siguiente de semejante catástrofe, uno escuchaba a algunos funcionarios (por Santiago Cafiero) y parecía que en este país no había pasado nada”. Y expuso, con crudeza, la necesidad de obtener las renuncias de los colaboradores del Presidente para “reorganizar” el gobierno.

-Confirmó que llamó al ministro Martín Guzmán para aclararle que no  alentaba su alejamiento y la reunión reservada del martes por la noche con Alberto, para llevar adelante un “relanzamiento” con Juan Manzur, gobernador de Tucumán, como jefe de gabinete.

-En ese punto denunció e indicó que no iba a seguir tolerando las operaciones de prensa desde el propio entorno presidencial. Sin nombrarlo por su nombre, se refirió al vocero Juan Pablo Biondi. Lo acusó de “hacer operaciones permanentes en off”, que le provocan a la actual administración “un daño autoinfligido”.

-Confió en que el presidente y el ministro Guzmán volverán a mirar los números del presupuesto para, sin proponer “nada alocado ni radicalizado”, ejecutar e inyectar fondos del PBI – cada punto es de alrededor de 420 millones de pesos -, y atemperar de esa manera las consecuencias provocadas por la pandemia y las aflicciones económicas.

-Reconoció lo difícil que es gobernar la Argentina. “Hasta he sufrido – recordó -, un vicepresidente declaradamente opositor (por Julio Cobos, hoy candidato a diputado  por Mendoza)…duerman tranquilos los argentinos y las argentinas…eso nunca va a suceder conmigo”.

– Por supuesto, denostó la herencia dejada por el macrismo de “bajos salarios, altísima inflación, endeudamiento vertiginoso con acreedores privados y la vuelta del FMI con un préstamo de 44 mil millones de dólares, etc, etc, etc….”

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