Opinión Política

¿Campaña electoral? ¿Qué campaña?

Carlos Fara dice que la suerte está echada para el 14 de noviembre, pues si bien pasan cosas importantes, falta la novedad suficiente para impactar en el electorado. Su teoría del agujero negro y las enseñanzas de Lao Tsé.

Por Carlos Fara (7Miradas)

Queda una sola semana de campaña. Pero curiosamente las campañas han casi desaparecido de las noticias porque ¿a quién le interesan? Obviamente no son ninguna prioridad para los votantes, ergo los medios las reflejan poco. No olviden que ahora los algoritmos marcan segundo a segundo lo que es importante para los medios… y sus anunciantes. Por eso, a nivel mundial están pasando de ser “gate keepers” a “gate watchers”. Es decir: de su rol tradicional de decidir de qué se habla, las transformaciones tecnológicas y audiencias más inquietas los están empujando al rol de ver qué interés tienen sus audiencias.

No le interesan a los votantes y a los medios. ¿Le interesan al oficialismo y a la principal oposición? Buena pregunta. Porque el oficialismo reconoce que ya no hay margen para revertir el resultado, que poco o nada de lo que han hecho en estos 50 días sirvió para mover el amperímetro, y que en todo caso pueden achicar algunas diferencias a través de una mayor movilización ajustando clavijas.

La principal oposición, por su lado, juega el partido con resto psicológico: si el adversario está entregado, no hay necesidad de correr riesgos. Cuando faltan 10 minutos para que termine el partido, ambos equipos casi que se han puesto de acuerdo en que circulan la pelota para cumplir con el tiempo reglamentario, pero ya sin expectativa. Los más impacientes y los más escépticos se empiezan a ir del estadio, y así evitar la aglomeración de la salida. Solo quedan como espectadores los más fanáticos de ambos lados.

La discusión de estos días ha llevado al presidente al G20 en Roma y a la cumbre climática en Glasgow. Demasiado lejos de la opinión pública, tanto física como temáticamente, como para que genere algún rédito. Obviamente Alberto trata de aprovechar cada metro del campo de juego para desempeñar su rol en este contexto electoral. Pero el público ya dejó de ver el partido: el match es aburrido y con final anunciado. Ergo, todo lo que haya hecho en el exterior importa más para la segunda parte de su mandato, que para lo que suceda el 14 de noviembre.

No es que no estén sucediendo cosas importantes que tengan impacto político, desde ya. La puja por el control de los precios máximos, la negociación con el FMI, el valor de los dólares alternativos, la presión inflacionaria, el tamaño de la emisión monetaria, los movimientos subterráneos en el Frente de Todos pensando en la post elección, las presiones de los movimientos sociales, etc. Material no falta. Lo que falta es novedad suficiente como para impactar en el electorado.

Fara: «El agujero negro se traga la energía hasta de los más experimentados»

A medida que pasan los días queda más patente el poco aporte de volumen político que han generado los cambios en el gabinete. Aníbal casi que se llamó a silencio después del entredicho con Nik. Más allá de su rol como ministro de seguridad, no le pudo aportar al oficialismo creatividad confrontativa. Su rol de vocero quedó desdibujado prontamente. Domínguez se centró en sus temas para bajarle el volumen a los cortocircuitos con el campo. “Superman-zur” por ahora está más cerca de Clark Kent, porque no termina de ponerse el traje de superhéroe que necesitaba esta entrega de la historieta. Ni hablar del rol de la nueva vocera presidencial.

Nos dice la NASA que “un agujero negro es un objeto astronómico con una fuerza gravitatoria tan fuerte que nada, ni siquiera la luz, puede escapar de él. La superficie de un agujero negro, denominada horizonte de eventos, define el límite donde la velocidad requerida para evadirlo excede la velocidad de la luz, que es el límite de velocidad en el cosmos. La materia y la radiación son atrapadas y no pueden salir”.

¿Qué tiene que ver esto el escenario político? Tanto poder político en manos del oficialismo está operando como un agujero negro que se traga la energía hasta de los más experimentados. Nadie logra salir de la fuerza gravitatoria que el mismo frente ha generado. Tanto poder está produciendo un efecto contraproducente. El agujero negro no le está permitiendo convertir todo su potencial en el centro del sistema solar.

El agujero negro se traga todo. Lo que está lleno no puede seguir absorbiendo nada. Para volver a asimilar cosas debe desagotar para recuperar su capacidad de absorción. Lao Tsé indica con sabiduría la importancia del vacío:

“Treinta radios convergen en el buje de una rueda,

y es ese espacio vacío lo que permite al carro cumplir su función.

Los cuencos están hechos de barro hueco

y gracias a esta nada cumplen su función.

Puertas y ventanas se abren en las paredes de una casa,

y es el espacio vacío lo que permite que la casa pueda ser habitada.

Así, lo que es sirve para ser poseído.

y lo que no es, para cumplir su función».

Quizá haya que leer más física cuántica y taoísmo que a Laclau.

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