Literatura

Estela, la informante

Estela es quien mantiene a Petrov y a los últimos miembros de la guardia real informados sobre el estado de Juan II, rebautizado por Catalina al llegar a Argenguay como Nicolás. ¿Cuánto tiempo más se mantendrá el secreto y qué ocurrirá cuando salga a la luz?

Esta es la sexta parte de la historia de «El heredero escondido». Para leer el capítulo anterior apretar aquí.

– ¿Qué régimen? – preguntó Nicolás al guía asramés que en medio de la Plaza de la Libertad le hablaba sobre la dinastía que gobernó Asram durante más de 400 años.

– El de la dinastía Zenmindi. Nicolás IV fue el último rey en gobernar Asram. Dicen que su heredero, Juan II, fue ocultado y enviado lejos del palacio antes de que los revolucionarios llegaran e incendiaran el lugar. Nadie pudo confirmar si esa historia es cierta, pero hasta ahora nunca se encontró el cadáver del niño.

Nicolás volvió al hotel y al llegar vio a la mujer más bella del mundo leyendo en el sillón.

-A que no lo vas a creer, querida. He descubierto que soy Juan II, el heredero de los Zanmindi.

Estela empalideció severamente en cuestión de segundos, lanzando inmediatamente después una carcajada forzada. Por más impacto que tuviera ese comentario, ella estaba entrenada para ese tipo de situaciones.

-A que no lo vas a creer, querido. ¡Justamente antes de que llegaras me llamó la reina de Inglaterra para que fuera a tomar el té!

-Ja, sí que eres ingeniosa. Más que yo de hecho. Un guía me contó un poco de la historia del país y me ha dicho esa leyenda tonta. ¿La has escuchado alguna vez?

-¿Qué cosa?- ganó tiempo Estela, con el rostro ya vuelto a la normalidad pero con el cejo fuertemente fruncido.

-La del niño que Nicolás II mandó a esconder para que no lo mataran los revolucionarios y así continuar el linaje real.

-Ah no, si yo se tanto como tu de este país. Al haberme propuesto acompañarte te lo advertí desde un principio: no me esforzaré en entender ni un poco de este idioma que tanto te fascina, y mucho menos me pondré a estudiar. Sabes que me gusta leer pero nada más allá de la literatura.

Esa noche Nicolás se quedó pensativo. Siendo ya un hombre de 50 años, había experimentado algunas de las cosas más impactantes del vivir: la pérdida de un ser querido como lo fue Catalina; tiempos de soledad e introspección; el engaño y las penurias cotidianas. Desear ser aquel heredero podía estar muy lejos de lo que algunos llaman «estar cuerdo», pero por alguna razón esta fantasía le encendía una chispa interior. Un fuego que ninguna otra cosa en el mundo podía igualar, ni siquiera su amor romántico.

Antes del viaje a Asram la pareja estuvo conviviendo durante bastante tiempo. Se llevaron muy bien de inmediato, por supuesto con la total predisposición de Estela para que esto sucediera. En el transcurso de las escenas diarias, la encantadora espía encontraba siempre un hueco para informar a la Central.

-Cariño, voy al baño, ¿podrías mirar unos minutos la comida que está en el fuego por favor?

-Por ti miraría hasta lo indeseable.

-Ay, qué suerte tengo, porque esto de aquí no se ve nada bien. Espero que esté rico de todos modos. Ya vengo.

Cerrada la puerta corrediza del baño, Estela sacaba un aparato conocido como «teléfono celular». Desde allí informaba mediante una red de conexión encriptada y un servicio de mensajería 90% seguro. Sería el cien por ciento pero el espía científico Triki Cast se aseguró de molestar lo suficiente para dejar en claro a sus compañeros que en la informática nada se encuentra totalmente a salvo. Ese hombre despeinado con lentes redondos sí que hacía molestar a Petrov, pero al final del día era una molestia que hacía compañía, porque Triki era uno de los miembros del círculo de la confianza más hermético del mundo.

Desde un subsuelo Petrov comandaba al equipo estrella. Ese mismo equipo que comenzó a forjar a sus 25 años, cuando se convirtió en la mano derecha del rey Nicolás IV. Como todo líder, necesitaba de información actualizada y detallada sobre los acontecimientos del país y del mundo. Petrov jamás imaginó que estaría enviando a una de sus subordinadas a más de 10.000 kilómetros para emparejarse con el heredero del reino. Un reino bajo escombros que buscaba renacer. ¿Lo lograría, habiendo sido localizado y protegido su último soberano?

Escritor y estudiante. Fundó Humanidad el 2016 a sus 15 años de edad.

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