El despegue
¿Hasta dónde llega un objeto que se convierte en actor? Actuar de forma autónoma, hasta que el entorno en el que nos encontramos nos sacuda o nos cuide. Para seguir funcionando, para seguir andando.
¿Hasta dónde llega un objeto que se convierte en actor? Actuar de forma autónoma, hasta que el entorno en el que nos encontramos nos sacuda o nos cuide. Para seguir funcionando, para seguir andando.
Los relatos de Jayme Bayly en diarios latinoamericanos (La Nación, de Argentina; La Tercera, de Chile), suelen alumbrar sonrisas cómplices. Las peripecias de un escritor sesentón avenjentado, ventrudo y canoso, ante dos beldades de Italia y España.
Las notas de Jaime Bayly en La Nación sí que tienen chispa. En la última se presenta como alguien de corazón blando, igual que su madre, con la billetera floja. A partir de allí surgen varias historias hilarantes.
La cadena de traiciones tuvo que haber tenido un comienzo. ¿Y si está tan atrás en el tiempo que nuestro sufrimiento se hace vano? ¿Para qué matarse si ya nos mataron?
Chéjov narra la inquieta noche de un arquitecto que asistió a una sesión de espiritismo, repleta de historias lúgubres sobre fantasmas y enterrados vivos,. Al regresar a su casa de campo, con su esposa ausente, es dominado por el temor.
El crudo relato de una mujer que en una noche vio partir su vida. Bajo la mirada y el carisma de un bello hombre, y con la angustia latente de su alma, se arrojó a la boca del lobo.
Con un cariz fantástico, Julio Cortázar (1914-1984), revolotea sobre lo que sucede cuando a alguien le regalan un reloj. Em realidad – dice – no te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Está disponible en YouTube el cuento «El sátiro de la bicicleta» en versión podcast del ciclo «Nadie es inocente», que curó Ricardo Romero. Con Gabriel «Puma» Goity, Diego Velázquez, Iván Hochman y narración de Ricardo Ragendorfer. Texto de Convertini (2015).
Sabrina vivió una de las mayores perturbaciones que puede masacrar a un ser humano. Una masacre que es interior y tiene la particularidad de dejar con vida al afectado. Vivo, pero con la sangre y los cortes que no se terminan de cicatrizar.
A 40 años de su muerte, no hubo homenajes oficiales para Juan Rulfo (1917-1986), autor de «Pedro Páramo», en México, contó Daniel Gigena, en La Nación. Humanidad lo recuerda con este relato donde la naturaleza-dios golpea a una familia humilde.
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