Y yo no sé
El escritor Miguel Gaya, de Ayacucho, regaló en redes sociales un poema. Mencionó una generación golpeada y un presente triturado por las leyes de mercado. Amada tierra a la que ni el polvo de sus huesos quiere legar.
El escritor Miguel Gaya, de Ayacucho, regaló en redes sociales un poema. Mencionó una generación golpeada y un presente triturado por las leyes de mercado. Amada tierra a la que ni el polvo de sus huesos quiere legar.
El título original de este poema de Borges es 1964, aludiendo al año en el que fue escrito. Conmueve en el alma a los lectores. Es que las horas son tan largas, vida es corta y solo queda el gozo de la tristeza.
El húngaro Sandor Marai (1900-1989), evocó al referirse a «los horrores de la soledad» a San Pafnucio de Egipto, a quien se venera el 11 de septiembre como patrón para encontrar objetos perdidos. Fragmento de la novela La mujer justa.
Escribir ficción es maravilloso, es como explorarse a si mismo, incluso cuando envejezco». Antes de sacar su nueva novela, donde verá la vida desde una perspectiva femenina, Murakami, de 77 años, destacó la influencia de la música en su escritura.
En «La Escuela Lacaniana de Buenos Aires», Ricardo Strafacce, recrea una reunión de un grupo de psicoanalistas que entiende que hay que aplicar maltrato o verdugeo al paciente para sacarle «la cobardía moral del neurótico». Horacio Convertini da su veredicto.
En una carta desde La Habana, difundida por sus fans, el escritor Leonardo Padura – autor, entre otros, del libro El hombre que amaba a los perros -, escribe sobre la vejez. En sus 70, nos cuenta qué es lo que festeja.
Sabrina vivió una de las mayores perturbaciones que puede masacrar a un ser humano. Una masacre que es interior y tiene la particularidad de dejar con vida al afectado. Vivo, pero con la sangre y los cortes que no se terminan de cicatrizar.
Nacida en Villa Crespo en 1977 y residente en Francia, la escritora evita dar un juicio definitivo sobre la versión de cine «Matate amor». Humanidad tuvo una visión crítica. La escritora no se priva, empero, de polemizar en redes.
Entre los dedos de una persona se juega mucho, tanto el futuro de otros seres vivos como el del portador de la acción. ¿Cómo sobrevivir al arrepentimiento? ¿será acaso lo que impide el descalabro de esta especie?
«La objetividad es siempre discutible, pero en estas páginas no se pretende esquivar la polémica». Así se lee en la contratapa del libro de Daniel Miguez, «San Martín en persona», un texto del escritor Guillermo Saccomanno.










