Argentina Política

Populismo a lo Macri

Zigzagueo constante entre años no electorales y electorales

Hay algo en el agua”, recordó que le dijo un amigo, el ensayista Pablo Gerchunoff, allá por 1975, a propósito de la “excepcionalidad” de la Argentina. Un país – resaltó – a veces considerado rico, otras, pobre,  que anda a los tumbos, plagado de conflictos, imposibilitado de consolidar un rumbo, con índices alarmantes de pobreza, pese a su enorme potencial, sobre todo alimenticio.

Después de 12 años y medio de modelo populista, tras la crisis en apariencia terminal de 2001, el experimento que lleva adelante Mauricio Macri, un no peronista al que adhieren radicales empujados por Ernesto Sanz, y “Lilita” Carrió, líder de un espacio que hace del republicanismo y la transparencia su quintaesencia, está a rigurosa prueba.

Hay gran interés externo, pero no se termina de desatar la lluvia de inversiones. Con un blanqueo en espera, la resistencia de las organizaciones sociales y obreras consolidadas a lo largo de décadas, obliga a amortiguar el ajuste. De hecho, para compensar el desfasaje inflacionario y evitar una huelga general, el gobierno analiza dar un bono de emergencia, no aplicar el impuesto a las ganancias en el medio aguinaldo de fin de año y promover una mesa de diálogo como quiere el papa Francisco. Su prioridad: desalentar cualquier posibilidad de estallido navideño.

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Es que la tan mentada “grieta” – entre los sectores integrados al sistema y los excluidos, como subrayó Juan Grabois, de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular – desvela al ciudadano argentino que está en El Vaticano. Después de anunciar que recibirá a Macri en Santa Marta el 15 de octubre, Francisco comunicó que no vendrá a la Argentina en 2017. Exhortó a ponerse “la Patria al hombro”, en vísperas del segundo encuentro con el Presidente, al que considera “noble” aunque no le dispensó hasta ahora un trato tan amable como a su predecesora, Cristina Fernández de Kirchner.

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Gerchunoff reconoció que Macri empezó jugando la partida de ajedrez con las blancas, como si las negras no existieran, y que para sobrevivir no sólo debió reconocer su presencia en el tablero político y social. Tendrá que, hablando tenísticamente, confirmar “su saque” en las elecciones legislativas del año próximo.

Macri se asió fuertemente a los alarmantes números de pobreza e indigencia, difundidos la semana pasada, para sostener que deberá ser juzgado a partir de ese momento. “No, el punto de partida es diciembre del año pasado”, le retrucó Miguel Bein , quien curiosamente lo anima positivamente ubicándolo en un plano desarrollista, sin denostarlo como neoliberal.

Bein, ex asesor de Daniel Scioli, explicó en una entrevista, que este año primará la influencia del “miltonfriednista” Adolfo Sturzenegger, titular del Banco Central, y el venidero del “keynesiano” ministro Alfonso Prat Gay.

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“Creo que el gobierno, más que un populismo, es un desarrollismo con un ojo en el corto plazo… para aumentar la tasa de inversión a PBI de 19 a 28 por ciento en los próximos 8 años, tiene que ganar las elecciones. Y para hacerlo, tiene que tener una táctica que involucra necesariamente, en el corto plazo, ingredientes populistas”.

“Lo que es seguro, es que se afianza la idea de cierto zigzagueo entre los años electorales y los años no electorales…. si pierde las elecciones, le pasaría lo peor: entrega la agenda al otro proyecto. Inevitablemente, hay que zigzaguear. Uno juega en política económica, con la población que tiene, no  puede reinventarla”.

Por sobre el shock, en consecuencia, se impuso el gradualismo. Macri apuesta a la apertura y a la globalización, en un contexto mundial de cerrazón. Pero si eso no prospera, vaticinó Gerchunoff, deberá volver a recostarse en el MERCOSUR, y en la sociedad privilegiada con Brasil, para dar volumen al mercado de consumo regional.

En cuanto a lo electoral – siempre impredecible -, habrá que ver cómo se resuelve la interna peronista: ¿se consolidará el Frente Renovador de Sergio Massa? ¿Cristina decidirá finalmente ser la oferta alternativa en la provincia de Buenos Aires, donde por ahora María Eugenia Vidal, del PRO, sigue siendo una carta fuerte que cuenta con la simpatía de Francisco?

 


Leer más: El humo de la política

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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