Filosofía Política

Pensar o sentir: ¿Qué elegir?

Con Margaret Thatcher como ejemplo, trataremos de ver cuál de estas dos cosas deben prevalecer en nuestro ser.

En la famosa película “La Dama de Hierro” – que retrata la vida política y personal de la ex primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher -, protagonizada por la actriz Meryl Streep, se puede ver una peculiar escena en la que la mandataria, ya en su edad de jubilación, cuestiona a su médico.

“No me pregunte qué siento, pregúnteme acerca de mis pensamientos”. Con esa frase “Maggie” (su apodo de campaña) inicia un espectacular monólogo sobre la importancia que le da a al pensamiento sobre el sentimiento. No por cualquier cosa emparentaban a esta mujer con el hierro.

Ella vivió. Transitó un camino ¿Cómo lo hizo? Entre otras cosas, con una filosofía de vida. Porque queriendo o no, cada uno de nosotros tiene un lente especial con el que disfruta, se enoja, sufre o llora de alegría. No podemos vivir sin emociones porque son parte de nuestra condición como seres humanos ¿O sí?

Las personas “ariscas”, “antipáticas” o “antisociables” –todas etiquetas que marginan al otro de una forma rápida y superficial- parecieran ser el ejemplo perfecto de un individuo que puede pensar pero que no “siente” como el resto ¿Existen realmente este tipo de personas?

Si alguien parece antipático, es porque no hemos podido profundizar bien la relación. Si alguien se muestra anti-social, no es porque así lo desee – ya que todos, de igual forma, somos seres sociales -, sino porque no ha encontrado el ámbito en el que se pueda sentir cómodo.

Así, vemos que en realidad el pensar y el sentir no son algo excluyente uno del otro. Sino que estas dos maravillas, que nos ayudan a conocer el mundo y nutrir cada día a la humanidad, conviven dentro nuestro y se balancean juntas.

Visualicemos una hamaca paraguaya. En ella están Pensar y Sentir. Por momentos, cada una busca cosas distintas. Por otros, la sinergia es inigualable. ¿Nuestro gran desafío no será acaso el equilibrar estas dos amigas, para que ninguna empuje de un golpazo a la otra y la tire de la tela colgante?

De otra forma, si pensamos que podemos transitar nuestros días sin tener que sentir y sin amar a quienes tenemos a nuestro lado, es probable que terminemos como le pasa a la líder británica en la película. Solos.

Sin embargo, puede ocurrir que el monopolio lo tomen los sentimientos y el pensamiento quede excluido. En ese caso, también estaríamos en problemas, porque la ingenuidad de nuestras ganas de dar vida y de compartir, podría verse afectada por quienes no tengan las mismas intenciones. En ese caso, el derrumbe estaría muy próximo.


“¡Pregunteme lo que estoy pensando!”

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Escritor, fundó Humanidad el 2016 a sus 15 años de edad. Actualmente estudia abogacía en la Universidad de Buenos Aires y dirige el medio.

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