Argentina Sociedad

¿Por qué Borges no quiso morir en Argentina?

Se lo confesó a su viuda, María Kodama, No quería ser humillado como lo fue el líder radical Ricardo Balbín, por la revista Gente.

En la segunda semana de este mes, el director de Humanidad, Joaquín Paganetti, reflejó el escándalo periodístico registrado, el 10 de septiembre de 1981, por la revista Gente, al publicar una foto agonizando, en un hospital de La Plata, del líder de la UCR, Ricardo Balbín.

Su viuda, Indalia Ponzetti, sin visos de comisiones especiales proyectando juzgar la actividad de los periodistas, como algunos sugieren hoy con irresponsabilidad, inició una demanda por daños y perjuicios contra Atlántida, la empresa editorial. Ya nada, igualmente, podía borrar el sufrimiento, la mortificación de la familia y la desaprobación social.

En esa oportuna nota de Humanidad, se consignó el fallo de la Corte Suprema de Justicia: “… la presencia no autorizada ni consentida de un fotógrafo en una situación límite de carácter privado que furtivamente toma una fotografía…no admite justificación y su publicación configura una violación del derecho de intimidad”.

¿A qué viene esta introducción? A que hoy en una extensa entrevista de Infobae, María Kodama, la última esposa y albacea de los bienes de Jorge Luis Borges, revela los motivos por los cuáles el escritor no regresó a morir a la Argentina, desde Europa. Todo parece que tiene que ver con todo.

Cuando la periodista le pregunta como fueron los últimos días de Borges en el verano europeo de 1986, Kodama primero contó que había tenido una gira triunfal por Italia “con una entrevista maravillosa que le hizo la RAE”.

“Estuvo casi un mes de un lado al otro en Italia…sabía que estaba muy enfermo y que iba a morir…me pidió que no dijera nada. Por supuesto, él sabía que en mí podría confiar absolutamente. Y partimos. Cuando terminamos esa gira por Italia – refirió la literata, hoy de 82 años -, me dice: Vamos a Ginebra. Sí, sí, claro. Yo supuse que quería despedirse de Ginebra”.

Al seguir Kodama con la narración, ya en Ginebra, “me dice: Vamos a encontrar un departamento. Estábamos en el hotel adónde íbamos siempre. Él quería estar en la ciudad vieja, donde solo se le alquila a personas que van con una compañía…”.

“Gracias al marido de una amiga – reveló – conseguimos alquilar un departamento. El me dice: No vuelvo. Yo pensé que tenía miedo porque no se sentía bien, entonces llamo al médico y el editor”.

Ambos le ofrecieron ayuda y le ofrecieron un avión sanitario. “A la noche (Borges) me dice: ¿Usted habló con el médico? Sí. ¿Puedo saber que le dijo? Sí. Y le conté. Entonces él me abraza y me dice: Si usted me quiere como yo sé que me quiere, no puede querer…”

“Yo había olvidado eso”, relató Kodama ¿A que se refería? “No puede querer ver mi agonía empapelando las calles de la ciudad, convertida en un espectáculo como sucedió con Balbín”, fue la confesión de Georgie, espantado por el impudor con el que fue tratado el líder de la Línea Nacional de la UCR, quien ya por entonces era desafiado democráticamente por el ascendente Raúl Alfonsín, de Renovación.

“Y que no temieran”, la inscripción en la lápida de Borges, en Ginebra.

Por respuesta, Kodama contestó: “Borges, se hace lo que usted quiere. Yo lo que doy son las oportunidades. El miedo es el peor enemigo, porque es el que uno se pone dentro de sí mismo. Y yo hice con usted lo que me gustaría que hicieran conmigo: que usted elija en libertad”.

“Si usted no quiere volver – abundó – , está bien, no volvemos, lo que usted quiera, no volvemos, ya está. Me había olvidado lo de Balbín, que efectivamente salió a la calle, sufrió un infarto, fue una cosa vergonzosa. A la enfermera decían que le habían dado dinero. Una cosa espantosa”.

Los restos de Borges descansan en el cementerio de Planpalais, en Ginebra, Suiza, en un lugar muy pacífico, agradable y con árboles. Debajo de una imagen de 7 guerreros blandiendo sus armas, se lee una frase en inglés de un antiguo poema que conmemora una batalla. “And ne forthedon na”, “y que no temieran”. Es parte de la arenga de un líder sajón a sus hombres antes del combate: los exhorta a no temer ante la muerte, a tener coraje

1 comment on “¿Por qué Borges no quiso morir en Argentina?

  1. Muy buena nota, para los que no interesa todo de Borges, que pena que teniera ser tratado indignamente en su misma patria.

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