Literatura Sociedad

“El éxito a toda costa nos hace peor que los animales”

A diez años del fallecimiento del Nobel de Literatura, José Saramago, es oportuno reflejar algunos de sus punzantes pensamientos. El viaje no termina jamás.

A 10 años de la muerte del Nobel de Literatura, José Saramago, se recuerda hoy su prolífica trayectoria. “Ensayo sobre la ceguera” fue un anticipo del debate público sobre la pandemia que está soportando hoy el planeta. Humanidad, como homenaje, reproduce algunas de las frases que marcaron la vida del humilde y genial escritor portugués.

El viaje no termina jamás. Sólo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración… El objetivo de un viaje es sólo el inicio de otro viaje.

La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva.

Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal.

¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a Marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?

Ahora no hay duda de que la búsqueda incondicional del triunfo personal implica la soledad profunda. Esa soledad del agua que no se mueve.

Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos.

No creo en dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona.

No he sentido jamás la necesidad de un triunfo, la necesidad de tener una carrera, la necesidad de ser reconocido, la necesidad de ser aplaudido, no lo he sentido jamás en mi vida. No he hecho en cada momento nada más que lo que tenía que hacer y las consecuencias han sido éstas, podrían haber sido otras.

Para qué sirve el arrepentimiento, si eso no borra nada de lo que ha pasado. El arrepentimiento mejor, es sencillamente cambiar.

Sólo si nos detenemos a pensar en las pequeñas cosas llegaremos a comprender las grandes.

El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir.

El éxito a toda costa nos hace peor que animales.

No es que sea pesimista, es que el mundo es pésimo.

Yo no escribo por amor, sino por desasosiego; escribo porque no me gusta el mundo donde estoy viviendo

Nuestra única defensa contra la muerte es el amor.

El poder real es económico, entonces no tiene sentido hablar de democracia.

Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran.

Si hay que buscar el sentido de la música, de la filosofía, de una rosa, es que no estamos entendiendo nada.

La alegría y el dolor no son como el aceite y el agua, sino que coexisten

La vejez empieza cuando se pierde la curiosidad.

Existen dos superpotencias en el mundo; una es Estados Unidos; otra, eres tú.

Espero morir como he vivido, respetándome a mí mismo como condición para respetar a los demás y sin perder la idea de que el mundo debe ser otro y no esta cosa infame.

La idea de yo no puedo hacer nada, es la excusa, es la coartada para no hacer nada.

Cuanto más viejo, más libre, y cuanto más libre más radical.


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