Reflexión

Dos formas de ver, pensar, y vivir

Una batalla histórica continúa y es entre quienes ven mayoritariamente lo malo de la vida, contra quienes ven lo más luminoso y esperanzador. ¿Habrá algún día un ganador?

Existen dos maneras muy conocidas y distintas entre sí para ver la vida: la visión optimista y la visión pesimista. Sin embargo, esto no indica que llevemos una para toda la vida. Podemos ir cambiando nuestros pensamientos de cabecera a lo largo del tiempo. Por ejemplo, por momentos creer que todo está mal y nunca se van a solucionar nuestros problemas, y luego de unos años cambiar la mirada radicalmente, apoyándonos en la esperanza y viendo el lado postivo de las cosas.

Ser optimista no significa ser idiota. Un optimista puede reconocer las miserias y los azotes del ser humano contra su propia especie, pero decide poner el acento en otro lugar: en nuestra capacidad constructiva y no solo en la destructiva; en la bondad; en el amor. En definitiva, se van a resaltar mucho más las actitudes y eventos esperanzadores antes que los acontecimientos angustiantes.

Por su otra parte, el pesimismo también pesa fuerte. Y mucho. Creo que no hay quien no haya pasado por etapas de desesperanza y de descreer de todo y todos. Generalmente esto se da cuando nos cuestionamos profundamente la existencia humana, o cuando transitamos períodos de crisis personales. O simplemente cuando en la balanza ganan más los acontecimientos oscuros que los luminosos.

LEER MÁS:

En un cuarto oscuro, poco espacio tiene la luz. Durante nuestros tiempos como pesimistas podemos vernos alterados por la falta de amor que existe en este mundo. Muchas personas que mueren injustamente, muchos otros y otras que viven en la miseria o la opresión y que ni siquiera son escuchados. Esto y mucho más hace peso en el lado pesimista, sin mencionar la falta de amor y el cariño del que uno/a pueda carecer temporalmente.

La violencia está atada al ser humano porque es una de las condiciones constituyentes del mismo. Y como somos consecuentes con lo que somos, actuamos con violencia, según nos lo demuestra la historia, el presente y seguramente lo siga demostrando el futuro.

Pero si nos quedamos con ese lado oscuro de la luna, puede que las cosas se pongan más difíciles, más tristes. O quizás no. Quizás sea una simple etapa que a nuestros pensamientos les toca transitar. Porque como dijimos al principio, las perspectivas de la vida cambia. “Todo cambia”, cantaba Mercedes Sosa.

¿Existe un término medio entre la visión optimista y la visión pesimista del ser humano? Algunos podrían mencionar al “realismo”. ¿Pero qué es ser “realista”?

La realidad también es vista de diferentes formas, según la ubicación y la historia que hay detrás del ojo que ve. ¿Será que cada uno tiene su propia verdad? ¿Será que las cosas son según lo que nos rodea y los distintos factores que influyen en nuestra opinión? ¿Serán el optimismo y el pesimismo parte de la misma realidad?

Me animo a responder la última pregunta: sí. Porque ambos nacen desde el ser humano, para el ser humano. Negar a uno sería negar al otro. Sin pesimismo no hay optimismo, y sin optimismo no hay pesimismo. Las cosas serían simplemente como son.

¿Y cómo son las cosas? Para los pesimistas, pésimas. Y para los optimistas, óptimas. ¡Já!

0 comments on “Dos formas de ver, pensar, y vivir

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s