Opinión Política

Tercera vía, el dolor de ya no ser

Con el consabido tono burlón, Jorge Asís ubicó en vía muerta al espacio aún no constituido en el que pululan, entre otros, Randazzo, Lavagna, López Murphy y Urtubey.

Por Oberdán Rocamora (JorgeAsisDigital.com)

La idea de tocar el timbre – vencido -, en “La Casita de La Doctora” no entusiasma a Florencio Randazzo, Don Quijote de Chivilcoy. Es el único descartado del “Randazzismo (sin Randazzo)”. Don Quijote prefiere “armar algo nuevo”. En conjunto – acaso -, con Juan Manuel Urtubey, El Bello Otero. Peronista perdonable, Urtubey tenía más deseos de ser candidato a presidente que de ser presidente. Para secundar como vice a Roberto Lavagna, La Esfinge. 2019. Profesional de la sobrevivencia, Lavagna pretendió ser el candidato natural del Peronismo Perdonable institucionalmente organizado. Y lo fue. Junto a Urtubey, el articulado hijo político de la señora Graciela Camaño, La Negra del Cortito. Camaño fue la única diputada electa del “lavagnismo”. Ilusión financiada gracias a los jocosos pases de gorra de Luis Barrionuevo, El Bandeja. Consta que del lavagnismo se quedó afuera la señora Margarita Stolbizer, La Vecina Buena y Sin Suerte. Dama venerable que peregrina hoy por la gravedad del llano. En cambio Urtubey, que gobernaba Salta, pudo haber sido el vice de Mauricio Macri, El Ángel Exterminador. Para persuadirlo, el Ángel hasta se quedó a dormir en Salta, y sin la señora Juliana, Sherezade. Macri suplicaba por contar con un segundo que perteneciera al Peronismo Perdonable. A falta de Urtubey apareció, de pronto, Miguel Pichetto, El Lepenito.

En efecto, Randazzo y Urtubey, son ilustres jarrones chinos contemporáneos que disputan por los recortes para el gato. Los descartes que, en tiempos de abundancia, se solía regalar en las carnicerías. Es que La Doctora es muy cruel y selectiva hasta para perdonar. Prefirió quedarse con el randazzismo y vaciarlo a Randazzo. Para abandonarlo en el llano. Randazzistas como Alberto, El Poeta Impopular – Presidente del gobierno de La Doctora -, y el Premier Santiago Cafiero, El Nietito (venía en el combo). O los próceres distribuidores del Movimiento Evita. O el ministro Kato, o el alcalde Zavaleta, El Juanchi, pilar del albertismo (que no existe). Zavaleta es la referencia entre los mini gobernadores que fingen resistir la hegemonía de Máximo, En el Nombre del Hijo, líder de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora. Por ocurrencia de Martín Insaurralde, El Jésico, Máximo va a presidir el peronismo bonaerense, pese a la resistencia de Fernando Gray, El Plantador.


O el espanto del caudillo Eduardo Duhalde, Piloto de Tormentas (generadas). Otro jarrón chino que mantiene influencia en la señora Hilda, La Chiche, el compañero Mao y el histórico Angelito Abasto.

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Randazzo imitó los pasos iniciales de Pichetto y fue a entrevistarse con Lavagna. La Esfinge lo recibió sin las sandalias de la suerte. Se trata del genio reconocido que logró la hazaña de vivir, durante un lustro, del presupuesto generoso de Sergio Massa, El Conductor. Cuando Massa se entrenaba para ser presidente y le financiaba a Lavagna la escuela de cuadros dirigida por el Tigre Hourveit. En el edificio para demoler de Rodríguez Peña al 100. Luego iba a ser alquilado para el Instituto Patria, centro de sabiduría soberana. Entonces Massa era otro peronista perdonable. Como Urtubey, Pichetto, y Juan Schiaretti, El Cordobesista. Como gran proyecto, los cuatro alcanzaron a producir la fotografía captada en la consultora de Seita.


Después de posar, Urtubey obedeció a Camaño y fue a desperdiciarse con Lavagna. Pichetto iba a impactar con la súbita asociación con Macri. Se hizo republicano. Massa optó por un acuerdo y volvió a La Casita de La Doctora. En el desparramo, Schiaretti mantuvo la osadía de recluirse, como buen Cordobesista, en Córdoba.

Los despelotes internos transcurren durante la hegemonía de la peste, que diluye hasta los fracasos. Los dos amontonamientos electorales mantienen la vigencia virulenta de la confrontación. El Frente de Todos de La Doctora, y Juntos por el Cambio del Ángel, se quedan con la parte del león e impiden que alguien se acerque para arrebatarles una parte mínima del botín. Tienen capturados, juntos, entre 80 y 85 puntos de la sociedad rehén. Reservan puntitos para la izquierda esclarecida y quedan entre 10 o 15 puntos que se alternan entre ambos amontonamientos. Son los que deciden, en definitiva, al ganador.

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Pero para las elecciones de mediano término proliferan los pescadores que se quedaron afuera de la balsa. Desean mojar la medialuna de alguna banca. Que se les caiga a los peronistas, de la versión exclusiva de La Cámpora. O que se les caiga a los inspiradores del Tercer Gobierno Radical. Tampoco hay que olvidarse de Guillermo Moreno, El Ferretero. Es quien le pone inteligencia emocional a la vía muerta de la Tercera Vía que intenta resucitar. Con el sarcasmo mediático del peronista creativo, Moreno rescata a Julio De Vido, El Pulpo. Diputado desaforado de la cámara a la que intentó volver, con el caudillo Santiago Cúneo, El Nacionalista Moderado. Hoy De Vido es tratado como marginal, aunque fue el máximo colaborador de Néstor Kirchner, El Furia. Muerto El Furia, De Vido perdió la puja legendaria con Carlos Zannini, El Cenador. En la interna literaria del kirchnerismo.

Pero quien convoca a más peronistas sin rumbo es Pichetto, el vector fundamental del Peronismo Republicano. Seguir a Pichetto implica traspasar la frontera cultural del macrismo. No basta solo con ser crítico de La Doctora para anotarse. Se extienden “los deseos imaginarios del Peronismo Republicano”. Es la interpretación del teórico macrista Fernando Iglesias, El Pipistrello. Es – El Pipistrello -, un discípulo menor de Juan José Sebreli, Sebregondi. Como lo apodaba Osvaldo Lamborghini, El Fiord, que también publicó “Sebregondi retrocede”. Lamborghini es el prosista plebeyo que reivindicaba Germán Leopoldo García, El Lacaniano de Miller, el más lúcido continuador de Oscar Massota. (Massota es aquel intelectual que, ante el policía que lo acusaba entre cachetadas de ser comunista, respondió: “No crea, tengo una concepción crítica del marxismo. Recibo aportes de la fenomenología y mantengo una marcada tendencia hacia el estructuralismo”).

Los defensores obstinados del Tercer Gobierno Radical padecen las medialunas enarboladas de “los libertarios”. Son los liberales de recetario televisivo que ofrecen soluciones hasta para el COVID. El referente unánime es el ídolo juvenil de multitudes Javier Milei, El Equilibrado. En firme alianza con José Luis Espert, El Showman que reitera argumentos desde hace décadas por los canales de cable. En el penetrante subgrupo, aparte del colega Rosales, se anota el intelectual de la política más desperdiciado del radicalismo. Ricardo López Murphy, El Gato que se creyó Bulldog. Pensar que estuvo cerca de la presidencia en 2003. Pero El Gato hoy también pelea por los recortes, con el empecinado objetivo de rescatar al país captado por la patología.

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