Opinión Política

Carpinchos

Carlos Fara escribió sobre roedores que se han ido reproduciendo para las PASO del 12 de septiembre, signadas por el fastidio con las dos coaliciones. En el lote, además de Milei, mencionó a Randazzo, Espert y Del Caño.

Por Carlos FARA (7Miradas)

Al no tener depredadores naturales que los ataquen, se han ido reproduciendo y amenazando la comodidad de seres más grandes que ellos. No nos referimos a los carpinchos de Nordelta, sino a las fuerzas que puedan roerle votos a las dos coaliciones grandes.

Al gobierno le sigue costando alcanzar su piso electoral en la Provincia de Buenos Aires. ¿Lo logrará? Le quedan dos semanas a partir de ahora. Hoy retiene no mucho más del 60% de los que lo votaron a Alberto como presidente. ¡Ojo! Juntos – como marca electoral -, también tiene una sangría parecida. Ambos cuentan con un cuarto de su electorado 2019 en veremos y el resto (cerca de 15 puntos en cada caso) se estaría yendo para otro lado. ¿Cuál es la gran diferencia? Que Santilli + Manes como candidatos sí retienen mucho del  voto propio en el último comicio. ¿El ganador de esa primaria retendrá todo? Otro interrogante.

La situación del oficialismo es tan compleja que aún en un mano a mano del FdT con JxC, la marca de Cristina no supera una retención del 70% del voto 2019. Tolosa Paz – que duplicó su intención de voto como nombre individual en el lapso de un mes -, está lejos de poder hacer un valor agregado a la escudería (¿acaso hay interés político en que la haga? ¿o el candidato es el proyecto?).

Ambos polos tienen tres roedores que le quitan votos a las dos grandes coaliciones en diferentes proporciones: Randazzo, Del Caño y Espert. Este último es un peligro para Juntos, mientras que los otros 2 lo son del FdT. O sea que al oficialismo se le escapan apoyos por izquierda y por una alternativa moderada (que estuvo en sus propias filas y tiene un piso consolidado).

Por eso pone la cara Cristina tan seguido: “Che, yo sé que Alberto decepcionó, ¡pero por lo menos piensen en mí!” parece decir la vicepresidenta. Eso tiene costos, claro, porque aleja moderados. Pero queda poco tiempo. Si el FdT logra los 36 puntos de Ella de 2017 será una buena noticia a esta altura del partido. Luego verán que hacen en el segundo tiempo. El problema es que Juntos habitualmente mejora su desempeño en la general respecto a la PASO.

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Casi el 30% del voto de Alberto 2019 y un tercio de Macri se muestran decepcionados. ¿La decepción hace mella o es solo un estado de ánimo? En el caso del oficialismo se hace sentir notablemente: solo el 17% de los desencantados siguen en el redil, pero para Juntos hay poca sangría. ¿Cuál es la fórmula? Tener dos candidatos en una primaria que no están muy teñidos de macrismo, sobre todo el neurólogo.

Todo este marco confirma que vamos a un escenario más fragmentado y despolarizado. En parte por tratarse de una elección legislativa, pero en parte por el fastidio sobre todo con el statu quo político, que son las dos coaliciones. Si bien falta mucho, claramente los ganadores podrían ser los roedores.

Cuánta gente va a ir a votar y cuánto voto en blanco habrá, será un misterio hasta el final. Salvo la elección de 2001, en donde la ola bronca se veía venir, luego es difícil de predecir con encuestas. Aunque el nivel de indecisión + voto en blanco + abstención se redujo unos 8 puntos en un mes, de todos modos hay mucho limbo dando vueltas. Hace un mes el 78 % aseguraba su presencia en las urnas, hoy lo afirma el 85%. Not bad, dirían los británicos.

En la medida que crece la intención de ir a votar, menos incidencia tiene sobre las opciones de voto. Los principales competidores tienen cerca de un 90% de gente que afirma su participación. El más flojo parece ser el segmento de Del Caño. Pero todo es relativo en este contexto.

Sigue siendo un escenario muy lábil por la excepcionalidad del contexto: crisis mundial pandémica que detuvo la economía de la noche a la mañana. Al ser atípica, no se pueden proyectar sus consecuencias como si esta fuera la crisis de 2001. Se pueden esbozar escenarios alternativos, pero quizá no mucho más.

Un cuarto del electorado cree que la gestión de Alberto “no es buena, pero lo agarró la pandemia”. Lo interesante es que ese 25% casi está dividido en dos cuando se le pide a los entrevistados que aprueben o desaprueban la tarea presidencial. O sea: moneda en el aire.

Volviendo a los simpáticos visitantes del barrio cerrado, ¿habrá para los roedores electorales una comisión de defensa de su hábitat dado que no se los puede exterminar? La respuesta la tendrán los votantes el 12 de septiembre.

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