La poderosa conciencia de internet

¿Nos damos cuenta lo perfecto que es el internet? ¿Lo ideal que es Google? Ciertamente, no. Porque si pudiéramos ver la perfección que hoy existe en lo que tenemos frente, el miedo y el pánico azotaría nuestra pequeña pero laboriosa mente.

Joaquin Paganetti (2)

Discursos de “conciencia” e información sobre lo que tenemos a nuestro lado cada mañana, el celular y/o la computadora, sobran y abundan en los círculos intelectuales accesibles. En los sectores donde la poca importancia sobre lo que nos domina se impone, para así vivir abstraído y sin preocupaciones en nuestro interior, no “son necesarias” las reivindicaciones por la libertad individual y la potenciación del humano, a través de la reflexión. 

Con estos dos polos opuestos, aunque nos metamos en la profundidad de los mismos, no encontraremos la respuesta a cómo manejarnos frente al internet. ¿Cuál es el verdadero valor de la información? ¿Qué es lo que realmente queda en la web?

La última pregunta puede tener ciertos tintes filosóficos, pero no. Mi intención es encarar realmente lo que queda en la web, que es, al fin y al cabo, lo que queda en parte de nuestra vida o más bien, lo que quedó.

La búsqueda de lo que se nos pase por la cabeza en internet arrojará imágenes, textos o vídeos. Ese contenido, el famoso “cuerpo” de la vida virtual, está hecho a la medida perfecta. Sin regulaciones, al menos aparentemente, Google y sus plataformas nos permiten crear una vida en torno a los comentarios de otros, la interacción desconocida y pública junto a números y números de personas. ¿Están ahí? ¿Es la humanidad lo que realmente muestra el internet? Porque recordemos que, al igual que el resto de los inventos tecnológicos, el sistema de éste último se encuentra perfeccionado de tal forma en que todo está personalizado a nuestras búsquedas y a tener “Nuestro lugarcito en la web”, en el mundo virtual. ¿Y qué de la vida real? ¿Es compatible?

Eso ya es algo que cada uno puede juzgar por su propia cuenta, pero los mismos juicios de valores entran en los aparatos de dominación. ¿Hasta qué punto nos interesa estar dominados y hasta qué otro no? Hasta que somos felices, ¿quizá? Pareciera que esa fuera la fórmula para despreocuparse por un interés de lo que nos rodea. Y esa misma felicidad, compuesta por los estímulos y los gustos personalizados, se encuentra, en parte, en el internet.

Para el uso de “las personas comunes”, que viven de lo que les provee su rutina diaria, sin mucha reflexión sobre lo que les pasa a su alrededor y por qué pasa, el celular y los nuevos modos de comunicación son una gran ventaja. Para aquellos, que intelectualizan más la vida, también lo son. ¿Cuál es la diferencia?

La conciencia. Henri Lefebvre, un sociólogo francés del siglo pasado, cabeza teórica en una de las materias del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires, tenía la idea de que la conciencia va relacionada al lenguaje, creando, sintéticamente, “representaciones” que sustituyen lo elaborado por la conciencia inmediata para generar teorías, formadas por los ideólogos de las clases dominantes. Todo esto llegaba al puerto de la ideología, que para el autor, son ideas abstractas en representaciones que sirven para legitimar los actos de la clase dominante. Por lo cual, sin darnos cuenta, al hablar de la conciencia en nuestra vida diaria, estamos hablando, así como cuando tocamos otras palabras, de temas sujetos a estudio por intelectuales que le dan un cierre circunstancial al sentido más profundo de lo que comunicamos.

“¿Intelectualizar o no intelectualizar, ésta será la cuestión del siglo XXI?” -JOP

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Comunicación: ¿De qué hablamos cuando hablamos?

Es que sin ir más lejos, de eso estamos hablando. La comunicación. Internet es el sitio perfecto. Para todo. Cosas positivas y negativas de la humanidad. En cada momento, es una cara nueva, bonita y arrolladora. Tiene más poder de lo que pensamos. Nos involucra mucho más de lo que la involucramos nosotros a nuestra vida. Es el terreno perfecto para empezar a estudiar, sin dudas, una nuevo mundo, una nueva humanidad.

Pero, ¿qué pasa con lo sentimental? Es el principal factor que nos moviliza a construir internet. Todos nosotros, inclusive yo mismo en este momento, estoy actuando y publicando gracias a mi motivación por reflejar mi arte en esta nueva tecnología. Pensadores u adolescentes de 17 años, como yo, pero 300 años atrás, tenían otra forma de experimentar, sentir y disfrutar la vida. Por suerte, “lo peor ya pasó”. Entre muchas comillas.

Hoy podemos movilizar un pueblo o a un continente entero a través de imágenes determinadas, con un tweet o con un vídeo emotivo. Solo resta conocer variables y conocimientos específicos de estas plataformas y, por supuesto, la conducta humana.

Joaquín, ¿podrías por favor ayudarme a borrar los comentarios feos que hicieron sobre mi cuando publicaba en internet las basuras que hacía en mi vieja vida?“, me dice un humano, del siglo XXI, que no comprende lo poco que importa su perfil público teniendo en cuenta su estado de vida, pero que sabe que hay algo, hay alguien que en algún momento lo va a perjudicar por saber tan abiertamente una intimidad. Una privacidad en la que el dominio público virtual no tiene derecho a tener opinión, ya que desconoce la vida de aquel sujeto. Desconoce y no está interesado en ayudar, solucionar y acompañar. Porque internet es lo que más nos aleja del otro, ya que la presencia humana es la que finalmente construye la vida significativa. Sin embargo, internet es un formador de vida de tropas y tropas de jóvenes que el día de mañana saldrán a golpearse con las puertas de la realidad. Será un golpe duro, pero se acostumbrarán y cumplirán su cometido.

Es un medio libre, tan libre como el aire. Esa es la nueva definición de lo que nos domina y que ya tiene varias décadas de estudio. Es que para este joven, internet no es más que otra herramienta para vivir, porque sin dudas, para aquellos que desconocemos la vida lejos del capital intelectual moderno, hablar de estas nuevas tecnologías y desafiarlas, es lo primero que, instintivamente, podemos hacer, tomándola como madre para crear una internet prima. O solamente para descargarnos. Y quizá así, mejorar y entender un poco más las cosas.

 

 


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