Filosofía Vida

Cada cosa en su lugar

Los niños y niñas le temen a los monstruos. Los adolescentes a la novedad. Los adultos a la adultez y los más mayores a la muerte. ¿Por qué nos complicamos tanto las cosas? [...

Los niños y niñas le temen a los monstruos. Los adolescentes a la novedad. Los adultos a la adultez y los más mayores a la muerte. ¿Por qué nos complicamos tanto las cosas?

Joaquin Paganetti (2)

En nuestra vida transcurrimos distintas etapas. Éstas, conocidas mundialmente al igual que otros consensos básicos que tampoco se encuentran en un estado universal, ya que váyase a saber cuáles son todos los tipos de enunciados culturales que habitan en la Tierra, son facetas que junto a sus condicionamientos, conforman nuestra famosa experiencia, nuestra historia.

¿Somos famosos? Por supuesto. Un mundo nos rodea y nos sonríe. A veces nos deprime. ¿Por qué? Porque es parte de nuestras condiciones, de las cosas a las que no decimos no al nacer. Tampoco decimos sí. Los únicos momentos de afirmación -negación también- son aquellos en los que hay que decidir. Cuando todo se pone en una pausa continua, cuando las elecciones abordan al expreso mental y éstas no están dispuestas a bajar hasta llegar a su destino predilecto: la estación de la decisión.

biblioteca
La humanidad: ¿una enorme biblioteca? – Foto: B.N de Austria

Es que ese factor clave, la opción a elegir, pertenece, como tantas otras cosas, a nuestro mundo personal. A esa historia super popular dentro de nuestro entorno. Al menos alguien estará siguiendo nuestra película. Al menos para alguien nos estamos desarrollando, creciendo, experimentando. Ese otro, bien desconocido dentro de los rumbos de la filosofía, permanece latente en todo presente. Por ese ser, por esa consigna, por ese algo, es que vamos amoldando y creando las maravillas de nuestra especie: la productividad humana, a cambio de estar.

camino
Leer más: Una voluntad, un camino

Vivir no es gratis. ¿O sí? Lo cierto y poco cierto es que rodearnos ya sea del lujo material o de las necesidades básicas del siglo XXI para cumplir esta función, conlleva demandas muy exigentes. La producción personal puede verse en el arte o en nuestras creaciones de poder. La producción colectiva está en la comunidad, la humanidad misma. Pero distintos niveles se superponen en ésta. Lo alto y lo bajo genera distinciones y modos de ser no aptos para cualquiera: solo aquellos pertenecientes a una clase determinada se nutren con los alimentos y los insumos, ya sean artificiales o naturales, que le corresponde.

Así, vamos poniendo cada cosa en su lugar. Los niños aguardan, los adolescentes aprenden, los adultos trabajan y los más mayores vuelven a aguardar. El famoso ciclo que nos interpreta en nuestra famosa vida. Famosa por ser, ser en la vida. Una vida que nos toca con condiciones de especie, junto una vida humana que nos produce y desgasta gracias a sus interpretaciones y su miedos, que nos llevan a ser cautelosos con lo que queremos, porque casa cosa va en su lugar.

 


Leer más notas de Joaquín: La paz

Periodista y escritor, fundó Humanidad el 2016 a sus 15 años de edad. Actualmente estudia abogacía en la Universidad de Buenos Aires y dirige el medio.

1 comment on “Cada cosa en su lugar

  1. Cada cosa en su lugar, sí. Ahora¿cuál es el lugar de cada cosa? Si nacer no pedimos; vivir no sabemos y morir no queremos, hay q beber de la savia milagrosa en la que estamos hasta las heces. Desempeñarse, pero primero conociendo. Hay que llegar al nirvana, esto es a la salvación . Tenemos q atravesar el desierto al mediodía. Salute!!!!

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