Sombras nada más
Casos como los de Fernando Báez o Lucio Dupuy (en los que la psicopatía afloró de manera brutal) merecen sin duda justicia. Dicho esto, Sinay indagó sobre la reacción y las actitudes de la sociedad, incluidos los medios.
Casos como los de Fernando Báez o Lucio Dupuy (en los que la psicopatía afloró de manera brutal) merecen sin duda justicia. Dicho esto, Sinay indagó sobre la reacción y las actitudes de la sociedad, incluidos los medios.
Un día como ayer – rememoró el historiador Pigna -, de 1650 fallecía el filósofo, matemático y físico francés René Descartes. Acuñó el célebre principio «cogito ergo sum» (pienso, luego existo), piedra fundacional del racionalismo occidental
La periodista argentina Leila Guerriero, describió como una frase del libro Mi año de descanso y relajación, de la norteamericana Otessa Moshfeg, la despertó para zambullirse, con la escritura, en su propio vacío.
En una charla con eje en la felicidad humana, el médico López Rosetti parafraseó a filósofos griegos y otorgó relieve a la frase «Carpe diem», escenificada en «La sociedad de los poetas muertos».
La «modernidad líquida», termino acuñado por el sociólogo Bauman, fallecido hace 6 años, no se fija en el espacio ni se ata al tiempo: se desplaza con facilidad e influye en las rutinas diarias.
En estos días de tantos desencuentros, con guerras que hielan los corazones, saludable es releer estas líneas de Miguel de Cervantes en El Quijote de la Mancha. Gauchos verdaderos se necesitan.
Artistas o poetas anónimos escribían coplas como epitafios en tumbas de algunas de las Islas Encantadas, de Galápagos. «Oh, hermano Jack, que ahora pasas/como eres hoy/así fuí yo/tan pendenciero y alegre…»
Suceden situaciones en la Argentina que se remontan a tiempos inmemoriales. Un día como ayer, en 1872, Martín Fierro escribió estos versos, asociados a otros, que reflejan la esencia del poblador de nuestras pampas.
En una antiquisima entrevista concedida a Viviana Marcela Iriart, el novelista argentino Julio Cortázar (1914-1984), se explayó sobre la vida y la muerte. El prodigio maravilloso de ser humano, con todo lo bueno y lo malo que ello acarrea.
El filósofo Bertrand Russell (1872-1970), aconsejó a los intelectuales atenerse a los hechos y no desviarse por lo que deseen creer o les genere un beneficio; moralmente, se atuvo a un principio simple: el amor es sabio, el odio tonto.










